Por otro lado, la entidad, cuya participación mayoritaria estaba en manos estatales, recibirá una inyección de 2.260 millones de euros. Casi 1.700 millones serán aportados en forma directa por el Estado portugués y 489 millones por el fondo bancario.
El primer ministro António Costa, en funciones desde fines de noviembre, admitió que la venta tendrá "un alto costo para los contribuyentes". Pero los clientes del banco, enfatizó, serán protegidos y la estabilidad del sistema financiero se verá garantizada.
El Estado se hizo cargo hace tres años del 60,5% del banco por 700 millones de euros en el marco de un proceso de reestructuración.
También le otorgó un crédito por 400 millones de euros. Sin embargo, el último pago de 125 millones de euros y con vencimiento en 2014, no fue saldado. Según el último informe, Banif tiene 2.200 empleados y 161 filiales, mayormente en Portugal, pero también en países europeos, latinoamericanos, africanos y asiáticos.
La medida con el Banif , tomada cuando todavía no se ha cumplido un mes desde que asumiera en Portugal el nuevo Ejecutivo de tendencia socialista exigirá alterar los presupuestos del Estado para 2015 y generará un costo multimillonario para las arcas públicas.
| Agencia dpa |


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