"Nuestro primer pilar será la paz. Estamos ante un proceso responsable y sólido al que los colombianos dieron su apoyo el pasado 15 de junio. Voy a emplear todas mis energías en cumplir con ese mandato de paz", dijo Santos en su discurso en el Congreso ante 11 presidentes y enviados de más de 70 países. "Pero más que celebrar nuestros logros, les recuerdo que entramos ya en la fase final de las conversaciones. Y que, como todo final, ésta será la etapa más difícil y más exigente. Va a exigir sacrificios de todos nosotros. Y, sobre todo, va a exigir decisiones", agregó. "A Colombia en paz no la frena nadie", sostuvo.
El economista de centroderecha ganó la reelección en junio enarbolando la bandera de la paz para poner fin al conflicto armado de 50 años con las FARC, el cual dejó más de 200.000 muertos y millones de desplazados.
Y el entorno político lo ayuda a cumplir esa meta: lo apoya una coalición de partidos que le garantiza una cómoda mayoría en el Congreso para lograr la eventual implementación de un acuerdo de paz.
Pero en las últimas semanas las negociaciones con la guerrilla, que tienen lugar en La Habana, se tensaron.
Ofensiva
Por ello, Santos advirtió que podría romper el proceso de diálogo si siguen los ataques de las FARC y del más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) a instalaciones petroleras y energéticas, así como a la población civil. "La paciencia de los colombianos y de la comunidad internacional no es infinita. Señores de las FARC: ¡están advertidos!", dijo.
"La guerra sigue mientras no se llegue a un acuerdo, eso lo sabemos, pero saquen a los niños, saquen a las mujeres, saquen a los civiles de sus acciones violentas, no dinamiten las vías de los campesinos", subrayó en referencia a una ofensiva lanzada por esa agrupación desde junio, poco después de cumplir 50 años de su creación.
Desde que empezaron a negociar en noviembre de 2012, las partes sólo llegaron a acuerdos parciales sobre el acceso de campesinos pobres a las tierras, la participación de los rebeldes en la política y la sustitución de cultivos de coca y amapola.
El mandatario expresó que el Gobierno y las FARC empezarán dentro de poco la discusión del tema de las víctimas del conflicto armado interno, con el objetivo de reconocerles sus derechos y repararlas.
Asimismo, recordó que a finales de este mes se instalará una subcomisión de ambas partes para agilizar el estudio de otro punto de la agenda de diálogo referida al cese definitivo del fuego y la dejación de las armas por parte de la guerrilla.
Cientos de invitados, entre ellos los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; y de México, Enrique Peña Nieto, el vicepresidente argentino, Amado Boudou, y el rey emérito de España, Juan Carlos I, siguieron el acto en un ambiente adornado con banderas gigantes de Colombia.
Región
Entre los ausentes se destacaba el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, quien dio su respaldo a Santos en su empeño por la paz, pero canceló a última hora su asistencia.
Tampoco estuvo presente el exmentor del mandatario, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), actual senador, quien acudió al inicio de la sesión de juramento en el Congreso, pero se retiró junto a su bancada antes de la aparición de su sucesor, aduciendo "abusos de poder" y la presencia de representantes venezolanos.
"La bancada del Centro Democrático no participa en la toma de juramento del presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos Calderón, por los abusos de poder en su elección y por la asistencia de representantes de Nicolás Maduro", dijo Uribe luego de abandonar el recinto.
| Agencias Reuters, DPA y AFP |


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