15 de julio 2009 - 00:00

Schiavi, con sindicatos aéreos por “paz social”

Mariano Recalde
Mariano Recalde
El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, tuvo ayer su bautismo de fuego con los gremios que actúan en Aerolíneas Argentinas. El funcionario que reemplazó al cuestionado Ricardo Jaime convocó a AAA (aeronavegantes, personal de a bordo), APLA (pilotos), APTA (técnico), UPSA (empleados jerárquicos) y APA (personal de tierra) con un doble propósito: 

  • verles las caras por primera vez; 

  • comenzar a trabajar en el difícil objetivo de mantener el pacto de «paz social» -ausencia de conflictos- que habían pactado Jaime y APLA días después de la salida de los españoles de Marsans de la conducción de la empresa.

  • La reunión -según trascendió- no pasó de lo protocolar, pese a que Schiavi planteó la necesidad de hacer más eficiente el funcionamiento de la aérea que sigue perdiendo un millón de dólares diarios, un monto que a la vista de la nueva situación política y financiera del Gobierno, será difícil sostener.

    Un día antes Schiavi había puesto en funciones al nuevo presidente de Aerolíneas, el abogado Mariano Recalde, hijo del diputado laboralista por la CGT Héctor Recalde, quien a última hora del lunes se reunió con todos los gerentes de área.

    El dato más significativo de las últimas horas, sin embargo, fue la renuncia del abogado Héctor García Cuerva, ex interventor en el Racing Club y especie de delegado personal de Jaime en la conducción de la aérea. García Cuerva fue reemplazado por Eduardo de Pedro, un joven abogado que sería de extrema confianza de ambos Recalde.

    Con este reemplazo, el directorio de Aerolíneas Argentinas se competa con el propio presidente y CEO, con Juan de Dios Cincunegui -ex hombre de Aeropuertos Argentina 2000- y con Jorge Gustavo Simeonoff, puesto por Julio De Vido y que fuera secretario ejecutivo de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos del Ministerio de Planificación Federal.

    Por ahora, tanto Schiavi como Recalde hacen saber por medio de voceros oficiosos que están interiorizándose de los temas de sus respectivas incumbencias. El tiempo, sin embargo, parece urgir definiciones sobre, por caso, la compra (o no) de aviones Boeing, Embraer y Airbus que había sido pactada y anunciada durante la campaña electoral, planes que podrían modificarse de manera radical en las próximas semanas.

    También tendrán que vérselas con un difícil panorama gremial en el que, por caso, los caciques de APLA (el aviador presidencial y súbdito de Jaime, Jorge Pérez Tamayo) y de APTA (el técnico Ricardo Cirielli) se niegan a ir juntos ni hasta la esquina. Lo más importante, sin embargo, será ver si se deciden a cortar el dispendio del déficit operativo de AA.

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