18 de marzo 2013 - 00:00

Scioli, el PJ y el efecto Paraná

El plan para aislar a Daniel Scioli, que Cristina de Kirchner agitó desde Olivos y tuvo el viernes en Paraná su episodio más intenso con el acto que reunió a doce gobernadores, ministros, vices, intendente y legisladores, derivó en un obvio clamor reeleccionista.

El impacto anti-Scioli fue eficaz, pero mutó rápidamente hacia un minué de obediencias: los gobernadores, incluso los que suelen ser más moderados, tuvieron que entrar -aunque nadie los obligó- en el juego que instaló el anfitrión, Sergio Urribarri, con su elogio re-reeleccionista.

La osadía de "El Pato", gobernador organizador de la juntada del peronismo ultra-K, impuso la agenda cuando en la semana previa se manifestó a favor de un tercer mandato de la Presidente. "Serían buenísimos cuatro años más de Cristina", dijo el entrerriano.

Frente a eso, el resto del elenco del gobernador K no pudo más que sumarse a ese clamor o reforzarlo. La razón es diversa. Veamos: 

  • El club de gobernadores con aspiraciones 2015, que incluye de mínima a Urribarri, Juan Manuel Urtubey, Jorge Capitanich, José Alperovich y José Luis Gioja, asume -al menos en esta instancia- el riesgo y, quizá la ineficacia, del modelo De la Sota como mecanismo para pujar por la presidencia por afuera del dispositivo K. Estaban, hasta ahora, cómodos en un territorio ambiguo donde no tenían que hablar sobre la re-ree y podían moverse con cierto margen propio. La premura de Scioli por poner en discusión 2015 y la irrupción, bendecido por Casa Rosada, de Urribarri, rompió ese statu quo. 

  • El silencio, en el lenguaje del kirchnerismo, vale como las palabras, y ante el planteo de Urribarri, el gobernador que no decía algo a favor de la continuidad de Cristina podía lisa y llanamente ser calificado de traidor. Fue en ese juego que apareció el coreo eternista y, en paralelo, el otro componente: una carrera por ver quién era el más extremo en sus planteos. Capitanich, que es claramente K, rompió el esquema al hablar de un plebiscito para evaluar la reelección, una propuesta hiperkirchnerista, pero que esconde una trampa: cualquier encuesta, aun la más amable con Cristina, admite que genéricamente no es bien vista la idea de una reforma electoral para permitir un tercer mandato. En 1998, Eduardo Duhalde fulminó el re-reeleccionismo de Carlos Menem con una idea similar: anunció un plebiscito sobre la re-ree. En el caso que lo de Capitanich sea por la positiva, revela que empiezan a moverse los caciques -lo hizo, a su modo, Urtubey, cuando castigó con dureza a Scioli- para posicionarse, al menos en el tablero de Cristina y del ultrakirchnerismo, como variante para 2015. 

  • El tercer componente es que, sea como fuere, la discusión de 2015 se precipitó, aun cuando los jefes territoriales andan en los deberes de juramentar en público su alegría por "Cristina para rato", como recurso para contribuir a su fortaleza al menos hasta después de las elecciones de octubre, cuando, llegado el caso, como dijo Urribarri, como segunda opción Cristina puede convertirse en la "gran electora". En dos meses, aunque la fecha todavía debe fijarse con exactitud, Gestar se reunirá en Jujuy, tal el pedido de Eduardo Fellner, para ser provincia organizadora. Allí, según el ánimo presidencial, podría haber una nueva algarada re-reeleccionista.
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