Scioli pidió a intendentes ayuda para frenar paros

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Buenos Aires - Blindado por cerca de 70 intendentes bonaerenses, el gobernador Daniel Scioli exhortó ayer a los gremios docentes a que tengan "un cambio de actitud y que mientras sigan las discusiones, los chicos estén en las aulas".

"Estamos con la mitad de días de clase con paro", se quejó, frente a las 8 jornadas perdidas por huelgas desde el inicio del ciclo lectivo el 25 de febrero, con impacto en 4,7 millones de alumnos.

El mandatario también se dirigió a los intendentes, a quienes pidió apoyo y que en sus distritos "difundan el esfuerzo que está haciendo el Gobierno" provincial.

"Hemos acercado esta propuesta (salarial) con toda responsabilidad y yo les pido que nos ayuden a hacer reflexionar, a que haya un cambio de actitud", dijo, en medio de los aplausos de los intendentes. 

"No buscamos descontar los salarios, ni escalonar los conflictos", enfatizó.

Tras asistir a un acto en la Casa de Gobierno por el Día Internacional del Agua, ayer los jefes comunales evaluaban la posibilidad de emitir una solicitada en pos del retorno de la normalidad en el ciclo lectivo. Por de pronto, varios salieron a cuestionar la virulencia de las protestas.

El lote incluyó, por caso, a Raúl Feito (Trenque Lauquen), Carlos Gorosito (Saladillo), Gustavo Trankels (Tornquist), Darío Giustozzi (Almirante Brown) y Fabián Zorzano (Coronel Dorrego).

En paralelo, Scioli subrayó que otros sindicatos mostraron "una muy buena predisposición para que se llegue rápido a un acuerdo".

En esa línea, ayer se concretó un encuentro paritario del ministro de Trabajo, Oscar Cuartango, con los estatales, donde la propuesta de suba del 22,3% fue reformulada, aunque con la misma masa salarial.

Con el retoque de algunos ítems -a pagarse en 2 tramos, en vez de 3-, la propuesta fue receptada por UPCN y Fegeppba -contestarán hoy si la aceptan, con pronóstico positivo-, mientras que recibió el rechazo de la minoritaria ATE.

En el plano docente, en tanto, el último paro de 48 horas culminó el martes, mientras que ayer los sindicatos desplegaron una fuerte movilización hasta la Casa de Gobierno para amplificar sus reclamos, tras el cierre por decreto de la negociación y la liquidación del sueldo con la suba del 22,6% en tres tramos.

La marcha fue la conclusión de una caravana iniciada el lunes desde distintos puntos del territorio bonaerense.

La protesta -que reunió a entre 6 mil y 40 mil manifestantes, según la fuente- generó caos de tránsito, por la llegada a La Plata de 200 micros. Allí el Frente Gremial -Suteba, Feb, Sadop, Uda y Amet- reclamó reabrir las paritarias.

En esa línea, el titular de Suteba, Roberto Baradel, advirtió que el conflicto "no cesará hasta que los docentes reciban una "respuesta razonable", y reclamó un nuevo encuentro con el Gobierno antes de mañana, cuando discutirán la implementación de un nuevo paro y/o otras protestas para la próxima semana.

Baradel además castigó al ministro de Educación nacional, Alberto Sileoni: "Que en lugar de criticar el paro, intervenga para resolver el conflicto", exigió.

El jueves los maestros rechazaron una suba del 22,6% en tres tramos -exigen un alza del 30%, aunque estarían dispuestos a aceptar otra oferta "superadora y en menor plazo"- y dispararon el lunes una huelga de 48 horas.

Este escenario -que golpea la pretensión de llegar a 190 días de clase- tendrá impacto en los bolsillos de los docentes que adhirieron a los paros, con quitas en los sueldos de marzo de hasta 1.200 pesos.

Ese dato no menor parece orientar la estrategia del Ejecutivo, que hasta el momento no dictó la conciliación obligatoria.

Entre líneas, leen que el propio peso de las quitas y la presión de las bases hará que el mecanismo de las huelgas deje paso a otros medios de protesta, como marchas o clases públicas. Por eso, una potencial conciliación obligatoria sería aplicada recién en abril, si es que de todas formas persisten los paros.

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