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Se consigue buena rentabilidad con el alcaucil orgánico
El mercado interno paga entre $ 20 y $ 40 por kilo del producto fresco. Pero el mercado orgánico llega a pagar directamente al productor hasta u$s 10 por kilo producido.
Los primeros rastros de utilización como cultivo se hallan en el antiguo Egipto, con su emigración hacia el imperio griego, y posteriormente al romano. En ambas civilizaciones le otorgaban poderes afrodisíacos, y toma su nombre Cynara de una muchacha seducida por Zeus, y después transformada por éste en alcachofera.
La tradición dice que fue introducida en Francia por Catalina de Médici, a quien le gustaba comer corazones de alcaucil. Esta florentina los llevó desde su Italia natal al casarse con el rey Enrique II de Francia. De hecho se destacó en Luis XIV la fama de consumidor habitual de esta planta. Mientras que algunos colonos españoles y franceses la trajeron hacia América en California, los cardos han llegado a ser hoy una auténtica plaga, ejemplo de planta invasora de un hábitat en el que no se encontraba anteriormente.
La variación en superficie anual mundial es significativa, aunque se puede estimar en 120.000 hectáreas de producción. A su vez, dependiendo el año, la grilla estadística varía considerablemente, y son Egipto, España, Francia y la Argentina los que llegan a superar las 100.000 toneladas al año, seguidos por China, Marruecos, Libia, EE.UU., Francia, Chile y Perú, entre otros.
La Argentina muestra fluctuaciones fuertes dependiendo el año. El mayor impacto negativo se generó luego de 2012, cuando cayó de 100.000 toneladas comercializadas obtenidas de 4.700 hectáreas a tan sólo 10.000 toneladas en la campaña siguiente y menos de 1.900 hectáreas en todo el país. Las regiones centrales son La Plata, Cuyo y en las afueras de Rosario. El rinde por hectárea es de 10.000 kilos para un principiante y se logran más de 16.000 en alguien experimentado. Si se tiene en cuenta el ciclo del cultivo y el costo de la inversión, en los primeros 6 meses se puede repagar los créditos tomados (siempre que sean a una tasa justa).
El mercado interno paga precios entre $ 20 y $ 40 por kilo en el consumidor final del producto fresco, lo que dependiendo del tamaño ya que los más grandes son los mayor precio obtienen. Por el contrario, el productor tradicional recibe eso por cada 4 docenas producidas, lo que demuestra alto margen para especializarse y alcanzar nuevos mercados. Por ejemplo, el mercado orgánico llega a pagar directamente al productor hasta u$s 10 por kilo producido, demostrando otra vez que todo lo que se invierta en conocimiento y capacitación, vuelve directa y rentablemente al bolsillo del productor.
(*) Lic. en Economía y Administración Agraria - Consultor en Agronegocios


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