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Se desata guerra macrista por la sucesión en la Legislatura
Oscar Moscariello, Cristian Ritondo, Fernando de Andreis
Los puestos de conducción de la Legislatura integrarán la primera votación tras el recambio de bancas, como también la asignación de comisiones, una vez que asuman los nuevos diputados el próximo 10 de diciembre.
Puja
Pero en el PRO ya arrancó un puja por las sillas mayores, en la que se menciona al titular del bloque, Cristian Ritondo y al diputado Fernando de Andreis, como ya posibles reemplazantes de Moscariello. Los que resisten ese cambio, dentro del macrismo, se alistan en las tribus no peronistas del PRO, que creen que es mejor que la conducción de la Legislatura no recaiga en ese sector para que el oficialismo porteño -si Macri consolida su triunfo en el balotaje del 31 de julio venidero- difunda una imagen de mayor pluralidad.
El sector peronista del PRO, a su vez, mantiene mayor afinidad con Horacio Rodríguez Larreta -quien impulsaría a Ritondo para comandar la Legislatura- que con Gabriela Michetti, en una interna que quedó totalmente diluida cuando Macri decidió competir por un nuevo mandato y la posibilidad de que la diputada se postule para la jefatura porteña pasó para otro turno.
Junto con la disputa por la vicepresidencia primera de la Legislatura, donde también la oposición enfrentará a kirchneristas y diputados de Proyecto Sur por la segunda y tercera silla, está la discusión sobre quién será el titular de la bancada macrista.
Si el jefe de Gobierno porteño se definiera por proponer a Ritondo a cargo de la Legislatura, Moscariello podría, en una suerte de enroque, la conducción de la bancada. Muchos en el bloque consideran que el tema debe ponerse a discusión, especialmente porque el PRO necesitará de algunos votos aliados para confirmar sus propuestas a los cargos de mando, adhesiones con las que en este momento cuenta Moscariello.
Otra posibilidad, que anima el michettismo, es que el joven De Andreis (de gran confianza con Macri) ensaye como titular del bloque, una actividad que tendrá para el PRO, como en la actual Legislatura, la necesidad de obtener aliados para las votaciones, porque aun con mayoría importante, de 26 diputados, no logra quórum propio y se mantiene alejado de la posibilidad de llegar a los dos tercios en votaciones clave que así lo requieren.
Prioridad
Por ahora la Legislatura seguirá sin sesionar, en la continuación del parate que le dio la campaña porteña. Es que esta semana el macrismo se concentró en las elecciones de Santa Fe (ver nota aparte) y en su propia tarea por consolidar los votos para el balotaje de la Capital Federal. La semana que viene ni piensan en reunirse ya que el 31 de julio es la segunda ronda, luego las urnas con los votos se llevan a la Legislatura donde el Tribunal Superior de Justicia realizará el escrutinio definitivo, y la semana que le sigue ya arranca con la campaña hacia las internas obligatorias del 14 de agosto.
De esa manera, nadie cree en la Legislatura porteña, que antes de fin de agosto pueda realizarse una sesión ordinaria, pero todos confirman que para entonces, la prioridad del jefe de Gobierno no estará centrada en el reparto de cargos, sino en la necesidad de obtener una ampliación presupuestaria y el permiso para un endeudamiento de u$s 500 millones. Sin embargo Macri, para lograr las leyes, deberá también mantener el ánimo en los encargados de conseguir los acuerdos, como Ritondo y Moscariello, anticipando tal vez su definición.


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