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Se desatan saqueos tras las lluvias en el sur de Brasil
Residentes de
Itajay, localidad
ubicada a 200
kilómetros de
Florianópolis,
saquean un
supermercado
inundado. La
situación
causada por las
lluvias en el sur
de Brasil es
dramática.
Las lluvias sembraron destrucción y muerte en 30 municipios de Santa Catarina, donde vive 1,5 millón de personas. Las ciudades más afectadas fueron Ilhota, Blumenau y Jaraguá do Sul, donde ocurrió más de la mitad de los casos fatales.
«Nos hará falta un año y medio o dos para reconstruir la infraestructura destruida. En el sur de la ciudad, todos los puentes cedieron», dijo el alcalde de la turística Blumenau, Joao Paulo Kleinübing. Según el gobierno estadual, en muchas ciudades localidades comenzaron a registrarse saqueos a tiendas de alimentos y residencias, y en otras, como Blumenau, los precios de los víveres se duplicaron, lo que agrava aún más la ya dramática situación de la población.
La tormenta también causó graves perjuicios económicos, al cerrar virtualmente los accesos a áreas turísticas de Santa Catarina -como el balneario Camboriú, uno de las destinos preferidos por los viajeros argentinos a Brasil-y al damnificar dos tramos del gasoducto Bolivia-Brasil que pasan por la ciudad de Joinville.
Dirigentes del ente petrolero estatal Petrobras estimaron en tres semanas el tiempo necesario para reparar el problema, que llevó la empresa a interrumpir el suministro de gas natural a varias industrias de Santa Catarina y del vecino estado de Rio Grande do Sul y a dirigir el energético disponible prioritariamente a hospitales y residencias.
Según el gerente de operaciones de la Defensa Civil de Santa Catarina, Emerson Neri, se teme que la situación se agrave en los próximos días, ya que el Instituto de Meteorología preveía lluvias fuertes para hoy.
Esta es la tercera gran tragedia climática que afecta a Santa Catarina en los últimos 25 años. La peor de ellas fue registrada en 1974, cuando derrumbes de casas y aludes de tierra causados por lluvias dejaron a casi 200 muertos.
En 1983, 140 personas perdieron la vida en ese estado meridional brasileño en un desastre similar.
«Esto es peor que en las grandes inundaciones de 1983, ya que nadie tuvo tiempo de prepararse. La lluvia torrencial llegó de golpe», dijo James Locatelli, de 60 años, contactado vía telefónica desde Rio de Janeiro.


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