- ámbito
- Edición Impresa
Se despide Zapatero hoy de un Partido Socialista en ruinas
Su larga despedida terminará este fin de semana en el 38° Congreso Federal del Partido Socialista (PSOE), que en Sevilla elegirá a su sucesor como líder de la formación que durante casi ocho años y hasta el pasado diciembre ocupó el Gobierno y que ahora, en la oposición, atraviesa la crisis más grave de su historia reciente.
Cuando hoy presente el informe de gestión de la comisión ejecutiva federal, Zapatero hará su última intervención ante el partido como secretario general, un cargo al que llegó por sorpresa y con aires de renovación en el año 2000. Porque mañana, a primera hora de la tarde, el PSOE tendrá ya un nuevo líder: el exvicepresidente del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba o la exministra de Defensa Carme Chacón.
Ha llovido mucho desde aquel 2 de abril en el que Zapatero anunció su retirada y esa lluvia no ha llevado nada bueno al PSOE, la formación a la que el expresidente se afilió en cuanto cumplió los 18 años. El partido perdió casi todo su poder territorial en las elecciones municipales y autonómicas de mayo y el golpe en los comicios generales del pasado noviembre fue incluso mayor del que algunas encuestas predecían: obtuvo su peor resultado desde la transición a la democracia, con 110 de los 350 escaños que tiene el Congreso de los Diputados.
El candidato a La Moncloa fue Rubalcaba, apuesta de Zapatero para intentar salvar del descalabro al PSOE. Pero aunque Rubalcaba fuera el que perdiera las elecciones, el traspié se atribuyó directamente a Zapatero y a la gestión que de la grave crisis económica hizo desde el Gobierno.
«Tomaré las decisiones que España necesita aunque sean difíciles. Voy a seguir ese camino cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste», dijo Zapatero en julio de 2010, cuando su Ejecutivo aplicaba ya un duro plan de recortes en la lucha contra la crisis económica y el déficit público, en un momento en el que muy pocos aludían ya al inicio de la era Zapatero, los tiempos en los que se convirtió en el presidente que sacó de Irak a las tropas españolas, el de las reformas sociales y el de la lucha por la igualdad en todos los ámbitos. La factura de esas decisiones económicas acabó llegándole y fue alta. En las elecciones de noviembre, el PSOE perdió más de cuatro millones de votantes frente a los comicios generales de 2008. Y la crisis económica se apreció hasta el final de su mandato en el físico de Zapatero: bolsas marcadas, mirada cansada, arrugas más visibles y varios kilos menos. «He pasado ratos muy malos, la verdad, sobre todo a la hora de decidir las medidas de recorte ante el shock económico», admitió él mismo.
Si en los últimos tiempos de su Ejecutivo no se prodigó mucho públicamente -apenas participó en la campaña electoral-, Zapatero está prácticamente desaparecido desde que Mariano Rajoy lo reemplazó en La Moncloa, el pasado 21 de diciembre, tras unas elecciones en las que el aún líder socialista renunció también a ser diputado.
Salió del palacio de gobierno con su mujer, Sonsoles Espinosa, y sus dos hijas y se mudó a la casa que la familia alquiló en Somosaguas, una zona residencial adinerada en el noroeste de Madrid. Al principio dijo que regresaría inmediatamente a León, su tierra de adopción, en la que se licenció en Derecho y conoció a su actual esposa, pero finalmente decidió quedarse un tiempo más en la capital por razones familiares.
Después se lo pudo ver, ya como exjefe del Ejecutivo, el 16 de enero, cuando el rey Juan Carlos impuso al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, el Toisón de Oro, la máxima condecoración del Estado español. Zapatero tenía ya una cara mucho más relajada y estaba mucho más sonriente.
En breve ocupará, como miembro permanente, uno de los asientos del Consejo de Estado, el máximo órgano consultivo del Ejecutivo español. Ninguno de los expresidentes españoles se sienta actualmente allí, en parte por el estricto régimen de incompatibilidades que tiene el cargo, que impide, entre otras cosas, la participación en consejos de administración de empresas privadas. Pero Zapatero ha decidido concentrar su actividad en él.
En su condición de exsecretario general podrá también asistir a las reuniones del comité federal del PSOE, el máximo órgano del partido entre congresos, que se reúne cuatro veces al año.
Agencia DPA


Dejá tu comentario