La desesperación del líder libio Muammar Gadafi puede llevarlo a tomar decisiones inesperadas, aún peores de las que adoptó hasta ahora. Una de las opciones que analiza, según fuentes cercanas a él que publica la revista Time, es la de hacer un sabotaje en el sector petrolero. La idea sería hacer explotar varios oleoductos y gasoductos, de manera de bloquear el flujo de crudo y de gas que sale del puerto libio que está sobre el Mediterráneo. De esta manera, la intención de Gadafi es transmitir el siguiente mensaje a la población, que pide su dimisión: que opten entre el caos o él.
«Me voy a mantener aquí desafiante», sostuvo el líder libio, que gobernó con una mezcla de populismo y estrecho control desde que llegó al poder en 1969 con un golpe de Estado. En su exaltado discurso de 75 minutos afirmó que los manifestantes son «ratas y mercenarios» que merecen la pena de muerte. Afirmó que enviaría gente para «limpiar Libia casa por casa» a menos que se rindan.
La revuelta en el tercer mayor productor de petróleo en Africa, que además provee del 1,9% del total del crudo al mundo, disparó los precios a máximos de dos años y medio, a más de u$s 108 por barril.
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