El líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, el influyente Paul Ryan, junto a otros copartidarios dejaron solo a Donald Trump con sus denuncias sobre que Barack Obama ordenó que se grabaran sus conversaciones en la Trump Tower.
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"Esa grabación nunca existió", dijo Ryan ayer. Poco después se sumaron a la misma conclusión los responsables del Comité de Inteligencia del Senado, encargados de indagar las supuestas escuchas a petición del mandatario estadounidense.
La Casa Blanca negó, en tanto, que las conclusiones sean definitivas e insistió en que Trump fue sometido a vigilancia durante la camapaña electoral de 2016.
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