31 de julio 2017 - 22:00

Se recupera el empleo, pero se hace más precario

Un informe basado en datos oficiales ubica la construcción como estrella del repunte y advierte que la caída de puestos de trabajo en la industria no encuentra su piso. Auge de variantes del Monotributo.

Se recupera el empleo, pero se hace más precario
La incipiente recuperación del empleo que pregona el Gobierno muestra claroscuros. Si bien los números de la evolución entre la asunción de Mauricio Macri y la actualidad son levemente positivos -en línea con el crecimiento vegetativo de la población- también puede advertirse una creciente precarización producto del estancamiento del empleo en el sector privado formal compensada por un aumento de las plantillas en la administración pública, y mucho más en las distintas variantes del Monotributo.

De igual modo le asiste al Ejecutivo la razón al vanagloriarse de una recuperación de la obra pública, evidenciada en la suba del empleo en ese sector en los últimos meses, con el contrapeso de una severa retracción de puestos de trabajo en la industria manufacturera que se encuentra en los mínimos absolutos desde agosto de 2010, señala un adelanto para Ámbito Laboral del informe sobre el mercado de trabajo elaborado por el Observatorio del Derecho Social de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA Autónoma).

"A un año y medio de la asunción del nuevo Gobierno, y luego de la aplicación de numerosas medidas económicas que ubicaron como claros ganadores a los sectores ligados a la elaboración de productos primarios y a la intermediación financiera, la situación de los trabajadores sigue siendo crítica en materia de empleo y salarios y no existen indicios de que ello vaya a modificarse en el corto plazo", apunta el estudio realizado sobre la base de datos del Ministerio de Trabajo obtenidos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

El estudio destaca "la magnitud del deterioro experimentado por las principales variables del mercado de trabajo" en el primer semestre de 2016 "como la insuficiencia del rebote posterior" a pesar de los dichos de varios miembros del Gabinete en sentido contrario. De los últimos meses el trabajo marca "el fuerte crecimiento del empleo en la industria de la construcción", tanto por vía de la obra pública como de la fabricación de viviendas, a la que sindica como "la estrella" del rebote declamado, como contraste del "continuo declive del empleo en la industria manufacturera".

Al comparar los valores del empleo entre mayo de 2015 y el mismo mes de este año queda expuesto que "la evolución del total de trabajadores registrados es relativamente similar al crecimiento vegetativo de la población", con un ajuste apenas superior al 1% anual. En este punto es donde surgen los contrastes entre un empleo privado formal casi sin variación y un crecimiento de rubros como el estatal y los de menor calificación requerida, como el de casas particulares y el Monotributo social.

La precarización que el Observatorio le asigna al empleo registrado está presente en el mercado laboral argentino al menos desde 2012, cuando la cartera laboral comenzó sus relevamientos en este ítem. En ese período el número de asalariados registrados del sector privado cayó del 55,5% del total al 51,3%, contra una suba de los públicos de 23,6% a 25,7 por ciento. Las diversas formas del Monotributo también tuvieron un crecimiento marcado del 13,5% al 15,7%, mientras que fue muy poca la variación entre los empleados de casas particulares (de 3,5% subió al 3,8%) y de los autónomos (3,7% contra 3,4 por ciento).

El peor sacudón en el empleo se produjo durante el primer semestre de gestión de Cambiemos. Entre noviembre de 2015 y julio de 2016 el SIPA registró una caída de 131.415 puestos de trabajo en el sector privado. Tras un segundo semestre de 2016 de relativa estabilización de las variables los primeros cinco meses de 2017 exhibieron una recuperación del nivel de empleo hasta llegar a valores, en términos absolutos, similares al mismo período de 2015. El motor de la recuperación fue la construcción, con un crecimiento de 8,2% mientras que la industria y la minería registraron caídas de 2,2% y 4,6%, respectivamente.

Pero incluso frente a la construcción, la estrella de los números, existen reparos. Buena parte del empuje obedece a que "este sector había sido el más afectado por el ajuste que se produjo luego del cambio de Gobierno, sumado a que se trata de una de las actividades que presenta mayor capacidad de reacción a estímulos provenientes de un crecimiento de la actividad o de las decisiones de política pública". Es que el cambio de gestión motivó un congelamiento por meses de los contratos de obra pública y la ausencia de crédito inmobiliario dejó esa actividad también congelada y con decrecimiento del empleo.

En el caso de la industria manufacturera la caída no tiene atenuantes. Tras un largo estancamiento que se produjo entre fines de 2011 y fines de 2015, desde entonces experimentó una continua baja que abre "serios interrogantes sobre la propia subsistencia de sectores completos del entramado industrial", advierte el informe.

El trabajo plantea como interrogante central cómo será el comportamiento del empleo en un mercado sólo empujado por la construcción, "cuya actividad depende en gran medida de decisiones gubernamentales", con una industria en retroceso y sin reemplazo por otras actividades, y un comportamiento sin dinamismo de los sectores primarios (como el campo) y los servicios.

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