6 de septiembre 2011 - 00:00

Se relame Cobos ante la transición UCR

Julio Cobos
Julio Cobos
Amotinado en su despacho del Senado, Julio Cobos se relame planeando la complicada transición que deberá enfrentar la Unión Cívica Radical después de las elecciones presidenciales del 23 de octubre. El virtual empate técnico entre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde en las primarias de agosto pasado y la posibilidad de que el candidato radical pierda aún más casilleros frente a Hermes Binner o Alberto Rodríguez Saá en la próxima contienda electoral dejarán secuelas en el centenario partido. Y el vicepresidente está dispuesto a aprovecharlas.

Cobos bajó su precandidatura electoral ofendido por el aislamiento al que fue sometido por su propio partido cuando asomaba como una de las opciones más competitivas en la oposición. Fue el autor intelectual de un acercamiento con el peronismo macrista de Francisco de Narváez, idea absorbida por el alfonsinismo con magros resultados en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Sin cargos electivos en juego, Cobos se puso un objetivo de mínima: ser electo delegado al Comité Nacional de la UCR para emprender un proceso de renovación que deje atrás cualquier vestigio del alfonsinismo.

Cerca del vicepresidente insisten para que a fin de año suceda a Ernesto Sanz en la presidencia del partido. Cobos no está tan seguro de asumir ese protagonismo y sugiere entregarle la conducción del radicalismo a un intendente o exintendente con poder territorial. Al fin y al cabo, la UCR podría quedar en diciembre sin gobernar ninguna provincia. El gobernador saliente de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, uno de los principales aliados cobistas en el partido, le entregará el mando a la kirchnerista Lucía Corpacci. El rionegrino Miguel Saiz y el santiagueño Gerardo Zamora son dos fieles sobrevivientes del radicalismo K y gobiernan en sus provincias alineados con Cristina de Kirchner. Rara avis es el correntino Ricardo Colombi, quien ganó en su provincia con el apoyo del alfonsinismo y al día siguiente se fotografió con Néstor Kirchner en la quinta de Olivos.

En ese contexto, Mendoza emerge como un oasis radical, donde Roberto Iglesias podría recapturar la gobernación provincial. Cobos se dedicó a hacer campaña local, junto al mismo dirigente que lo expulsó de por vida de la UCR por integrar la fórmula de 2007 junto a Cristina de Kirchner. Ahora la doctrina del vicepresidente apunta a entregarles la conducción del partido a los intendentes. Su preferido para comandar la transición es el saliente Mario Barletta, quien manda en la ciudad de Santa Fe en el marco del Frente Progresista que lidera Hermes Binner. También está anotado Alfredo Cornejo, del municipio mendocino de Godoy Cruz. Se trata de un volantazo para sepultar la traumática experiencia, iniciada por el mismo Cobos, con el peronismo conservador de De Narváez que disparó un estado asambleario, al borde de la desobediencia partidaria, en muchos jefes comunales y caciques como Federico Storani y el exvicecanciller Raúl Alconada Sempé.

El diálogo está avanzado y Sanz ya le ofreció informalmente a Cobos sucederlo al frente del Comité Nacional. «Si vos te decidís a ir por la presidencia del partido, yo me abro», fue la promesa del senador radical, quien también fue arrinconado por el alfonsinismo para deponer su precandidatura presidencial.

La semana pasada, en la Capital Federal, se produjo un levantamiento contra la candidatura de Alfonsín que pasó inadvertida. La diputada radical por la provincia de Buenos Aires Sandra Rioboó convocó por Facebook a un puñado de diez militantes en una confitería de Caballito para hacer catarsis. Rioboó fue la primera legisladora nacional UCR en saltar a las filas del Frente Amplio Progresista de Binner como candidata a senadora nacional, descontenta por el acuerdo con De Narváez en su distrito. La convocatoria de esta diputada sobrepasó las expectativas y los casi 80 militantes radicales que asistieron a su llamado colapsaron la capacidad del local gastronómico de Caballito. La improvisada asamblea debió mudarse al Parque Rivadavia, al aire libre, con presencias como la de Leandro Illia, hijo del expresidente radical, y figuras de la Juventud Radical en Lucha y la CON de Storani.

En su sigilosa embestida, Cobos cuenta además con el apoyo del titular de la Convención Nacional de la UCR, Hipólito Solari Yrigoyen, furioso por la maniobra de los alfonsinistas Gerardo Morales, Ángel Rozas y Ricardo Gil Lavedra, quienes dejaron sin efecto el llamado del máximo órgano partidario. El escandalete derivó en una acción de amparo de convencionales díscolos ente el juzgado de María Romilda Servini de Cubría, quien la próxima semana convocará a una audiencia de conciliación.

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