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Se tensa más la UIA por la relación con el Gobierno
Carlos Fábrega
Ambos encuentros se producirán en un clima enrarecido en las filas de la dirigencia industrial. Como pocas veces antes, hay una profunda división provocada por cuál debe ser la postura que asuma la central fabril de cara al Gobierno. Podría decirse que Méndez encabeza el ala más negociadora de la UIA; otros dirigentes, vinculados sobre todo a las empresas más grandes (muchas de las cuales también forman parte de la AEA, hoy enfrentada con el matrimonio presidencial) quieren que la UIA asuma una posición más distante respecto de algunas políticas oficiales. La pelea por ahora es sorda y puertas adentro, pero algunos síntomas de este creciente disenso comienzan a escucharse de boca sobre todo de quienes no acuerdan con Méndez y su flamante aliado, el autopartista Rodolfo Achille.
Este dirigente lanzó un encendido elogio al Gobierno durante un encuentro en la Casa Rosada, lo que provocó una durísima pelea en su cámara (la AFAC) y la renuncia de quien hasta ese día era su presidente, Juan Cozzuol, y su reemplazo por un hombre cercano a Achille.
A la reunión con la CGT concurrirán el secretario José Ignacio de Mendiguren y un grupo de dirigentes entre los que se cuentan el gráfico Juan Carlos Sacco, el bonaerense Pablo Challú y el sojero Miguel Acevedo; no está claro si se sumará Méndez. Otros, más críticos de esta idea motorizada por De Mendiguren, elegirán perderse el desayuno con los sindicalistas.
El gremialismo volverá a estar representado por el taxista Omar Viviani y el metalúrgio Antonio Caló; no está previsto que el secretario general Hugo Moyano se acerce a Avenida de Mayo y Lima. La conversación necesariamente transcurrirá una vez más sobre el eje de los pedidos de aumento fuera de los límites tácitos que habían fijado gremios como metalúrgicos y bancarios; a eso se sumará ahora el pedido de reapertura de paritarias que ya habían cerrado «en caja».
Ayer, Méndez, en declaraciones radiales, dijo que «la reapertura de las paritarias plantea una carrera peligrosa» y le pidió al Gobierno que tome medidas concretas para impedirlo. «El Ministerio de Trabajo tiene que decir hasta acá llegaron; no a una de las partes, sino a las dos».
Por lo demás, la agenda volverá a ser la misma que hace dos semanas: inflación, reclamos salariales (que los empresarios en la intimidad califican de «descontrolados») e inversión.


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