10 de enero 2012 - 00:00

Según pericias, a docente la mataron de dos balazos

La docente Silvia Prigent, hallada asesinada en Tigre tras permanecer 10 días desaparecida, recibió dos tiros en el lateral izquierdo de la cabeza efectuados con un revólver calibre 38, y los investigadores creen que en el crimen pudieron haber participado tres personas.

Una de las sospechas de los pesquisas es que Prigent pudo haber sido víctima de un crimen por encargo y, si bien su marido, Daniel Sfeir, no está imputado, se analizan las cinco declaraciones testimoniales que brindó ante la Justicia y sus presuntos vínculos extramatrimoniales, dijeron voceros de la investigación.

Mientras tanto, peritos e investigadores policiales volvieron a rastrillar ayer el descampado del partido bonaerense de Escobar en el que fue encontrado el cuerpo para tratar de hallar el arma con que fue asesinada la mujer. Fuentes judiciales informaron que a 10 metros del lugar donde el domingo fue encontrado el cadáver se hallaron algunos elementos quemados en un pequeño pozo, los cuales ahora son analizados con el fin de establecer si se trata de evidencias que el o los autores del ataque hicieron desaparecer.

La Policía realizó en la jornada de ayer un rastrillaje en ese predio, situado a metros de la Ruta 26, en el límite entre Benavídez y Escobar, en busca del arma homicida, un revólver calibre 38, dijeron los informantes consultados.

De acuerdo con la autopsia, la docente recibió dos impactos de bala: uno a la altura del lóbulo de la oreja izquierda y otro a la altura de la patilla, del mismo lado. Los dos plomos calibre 38 fueron encontrados dentro de su cráneo por los forenses que realizaron el estudio, quienes por el avanzado estado de descomposición del cuerpo no lograron determinar si los tiros fueron realizados a quemarropa y si además la docente fue golpeada antes de recibir los disparos.

El cuerpo fue hallado boca arriba y con un brazo extendido hacia un costado y estaba cubierto con las mismas ropas que su hijo de 14 años dijo que llevaba el día que desapareció: un pantalón, una remera, zapatillas y un suéter.

También tenía una bolsa en la que llevaba pertenencias y sus documentos, que fue encontrada junto al cuerpo. Sobre la data de la muerte, los pesquisas creen que fue el mismo día de la desaparición, aunque aún no establecieron si fue en el lugar del hallazgo o si el cuerpo fue arrojado allí luego de que el asesinato se cometiera en otro sitio.

Por ese motivo, personal policial, con efectivos de la Policía Científica, rastrillaban la zona en busca de evidencias, huellas y rastros que puedan ayudar a esclarecer lo sucedido.

También realizaron en la zona un peritaje de visibilidad, en el que se estableció que los tres postes de luz que iluminaban esa zona del descampado estaban rotos, por lo que era «un lugar propicio para cometer el crimen o dejar el cuerpo», dijeron las fuentes.

Por el momento, el cuerpo de la docente no será entregado a sus familiares, ya que los fiscales de la causa, Cosme Iribarren y Marcelo Fuenzalida, lo mantienen en la morgue por si surge la necesidad de practicar algún otro cotejo.

Sobre la pesquisa en torno a la autoría del crimen, las fuentes dijeron que se barajan varias hipótesis, aunque la más firme apunta al del homicidio calificado cometido por tres personas y por encargo o promesa de remuneración. Es que uno de los indicios que evalúan los fiscales es el faltante de $ 18 mil de la casa de la docente y su marido, que se presumen pudieron haber sido empleados para pagar por la comisión del crimen, agregaron los voceros consultados.

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