Un poco recostado en que el número de pedidos de seguro por desempleo fue menor que lo esperado, pero más en la suba de las Bolsas europeas y en el buen balance que habían dado a conocer Cisco tras el cierre del miércoles y un poco más tarde la aseguradora de bonos MBIA, el Dow arrancó la mañana avanzando un 0,47% en los primeros seis minutos de operaciones (liderando el movimiento alcista estuvieron las tiendas minoristas -difundían más tarde desilusionantes datos sobre sus ventas por local- y, como se podía esperar, el sector financiero). Pero veinte minutos después pasaba al lado perdedor, donde permaneció -salvo un ligero escarceo una hora y media más tarde- el resto de la jornada, cerrando el día con un retroceso del 0,27%, en 9.256,26 puntos y marcando una segunda caída consecutiva. Es claro que el más del 0,5% que ganó el dólar, contribuyendo al 1,3%-1,6% que retrocedieron los commodities y, en particular, el petróleo, que llegó a tocar u$s 70,16 por barril (cerró en u$s 71,82 por barril), no ayudó demasiado a que imperara el buen humor.
Lo mismo podemos decir de los balances que se difundieron, los que si bien acompañaron mayoritariamente números mejores que lo esperado presentaban al mismo tiempo un panorama no demasiado auspiciosos sobre el futuro. A pesar de todo esto, si tenemos en cuenta que en lo peor de la sesión el Promedio Industrial alcanzó a retroceder apenas un 0,77%, no sería raro que anotemos hoy una seguidilla de cuatro semanas consecutivas de suba, en las que se habría avanzado cerca del 15%.
Más allá que nos acercamos al fin de la temporada de balances, nada fundamental ha cambiado en estos días. Pero las sonrisas no son las mismas.
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