19 de octubre 2012 - 00:00

Sendero patagónico a través de antiguos ríos de lava

Zonas más coloridas y agrestes también se atraviesan en este trekking por la patagonia neuquina.
Zonas más coloridas y agrestes también se atraviesan en este trekking por la patagonia neuquina.
La Patagonia es una de esas regiones del mundo que siempre merece una nueva visita, ya que es una fuente inagotable de paisajes, circuitos y experiencias. Así parece ser que cuanto más detalle se pone sobre un destino en particular, más sorprendente se vuelve éste. Ejemplo de esto es San Martín de los Andes, Neuquén, con su sendero Escorial, que se vincula con un paisaje único, conformado por lagos de agua cristalina y un río de lava solidificada que hoy ha sido colonizado por el mundo vegetal.

Ubicado en la zona norte del Parque Nacional Lanín, el sendero interpretativo Escorial está lleno de contrastes, propios de la rugosa aridez de lavas antiquísimas, el azul profundo de los lagos y el verde del bosque. Existen cientos de posibilidades para disfrutar del entorno y el Escorial es una de las mejores formas.

Bosque

El sendero requiere una caminata de baja dificultad que insume cerca de dos horas. Accesible como es, permite descubrir la particular conformación que nace de antiquísimos eventos volcánicos. El Escorial es un terreno pedregoso, decorado con árboles que se han abierto paso entre la roca para mirar el cielo desde sus escasos dos metros de altura. Se trata de las mismas especies que en los bosques pueden alcanzar los 20 o 30 metros del suelo a la copa. Aquí parecen bonsáis colocados por la mano del paisajista.

Para acceder al sendero se transita por la Ruta 62. Partiendo de Junín de los Andes se llega hasta el kilómetro 61, donde cruza el escorial del Achen Ñiyeu. Allí, hay un cartel que indica el inicio de la excursión. En todo el recorrido hay ocho carteles interpretativos, colocados por un grupo de alumnos de un colegio secundario cercano junto con los trabajadores del parque, como parte de un proyecto educativo.

Desde el cartel que está sobre la ruta se accede a una huella consolidada que va por encima del escorial. Además de los árboles enanos llama la atención la cantidad de lagartijas que pululan sobre la piedra cuando el sol les brinda su calor. Vale señalar que el paisaje de esta región patagónica fue originado tras la erupción del volcán Achen Niyeu, hace sólo cuatrocientos años. Se trata de un río de lava petrificada, de color negro y textura porosa, que atraviesa el camino de izquierda a derecha para llegar hasta el lago Epulafquen.

Luego del Escorial la senda tuerce hacia la derecha e ingresa en el bosque hasta llegar al lago Epulafquen. Para continuar hacia la angostura hay que cruzar el arroyo Escorial poco antes de bajar al lago. Este desvío no está señalizado, pero es sencillo descubrir por dónde continúa la senda.

Fauna

El bosque en esta zona se torna más denso y más variado a cada paso: raulíes, coihues, maitenes y extensiones de caña colihue invitan a caminar en paz bajo su sombra. Aquí y allá se notan los rastros de animales. Los más evidentes pertenecen a los jabalíes que revuelven el suelo escarbando con pezuñas y hocico por igual. La salida puede continuar bordeando el lago Epulafquen hasta llegar a una bellísima pampa donde se encuentra la seccional homónima, la más antigua del Parque Nacional Lanín.

La postal de dos lagos que son casi uno desde el punto de vista alcanzado es inmejorable. A partir de ese sitio apenas queda media hora hasta llegar a la angostura que une a los lagos Epulafquen y Huechulafquen. Varias picadas bajan a la angostura, donde hay una pequeña playa de piedras. Lugar ideal para sentarse a descansar, contemplar y recuperar el impulso para volver al inicio de la senda con los ojos llenos de postales.

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