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Sequía y retenciones
Los cultivos se vieron muy afectados por la sequía en la zona. En trigo, los rindes estuvieron incluso por debajo del rango de rindes que se presenta en el cuadro adjunto. El resultado neto en campo propio es de quebranto. En campo arrendado, el quebranto es mucho mayor.
Con las exportaciones cerradas, al productor sólo le queda la venta a molinos, que ofrecen precios por debajo de la paridad de exportación. Queda el recurso de solicitar la compensación a la ONCCA, pero de difícil implementación desde lo administrativo, y con resultados inciertos en cuanto a los plazos de cobro. De cara la próxima campaña, sólo crecerá el área sembrada si se eliminan las retenciones y se suspende la intervención en el mercado. De otra forma, el área puede caer aún más.
El girasol salió mejor parado en la sequía, con rindes que rondarían 17 a 20 q/h. Sin embargo, este promedio no alcanza para salir de la línea de quebranto en el resultado neto, pues para siembras en campo propio se necesitarían 23 q/h para cubrir los costos totales.
En maíz, el quebranto será generalizado, pues el daño por la sequía fue muy importante. Los rindes no alcanzarían los 60 q/h que se requieran para cubrir los costos en campo propio, mientras que en campo arrendado se necesitan al menos 75 q/h.
La soja también viene muy castigada por la sequía, y será difícil que alcance 22 qq/ha de rinde en promedio. En este caso, el rinde de indiferencia en campo propio es de 21,5 q/h, mientras que en campo arrendado se necesitan al menos 29 q/h.
Tal como están dadas las cosas, será una campaña de pérdidas, con escasos recursos para financiar la nueva cosecha. No debe descartarse que queden hectáreas sin sembrar, por falta de capital circulante. Habrá menos contratos en quintales fijos con pagos anticipados y habrá más pagos en cuotas e incluso más contratos a porcentaje, donde los ingresos para los propietarios se producirán al final del ciclo.
La actual política en materia de retenciones, a todas luces expropiatoria, pone en riesgo la producción futura y compromete seriamente la actividad económica de todos los sectores vinculados directa o indirectamente con el agro.


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