26 de noviembre 2009 - 00:00

Serena estaba la mar

Serena estaba la mar
Solamente Tenaris, incorporando un total de negocios más afín con el promedio mensual, pudo hacer que el mercado local no repitiera con exactitud la imagen de ruedas anteriores. La variante pasó entonces por sumar algo más en cuanto a volumen, proveniente del único grifo que aumentó su caudal para llenar la fuente.

En el exterior, todo fue como era entonces y a partir de un Dow Jones que prosigue en la vigilia y ansiando que le llueva cierta novedad, factible de usarse como estimulante temporal. Nadie parece querer romper lanzas en la segunda quincena de noviembre, con los dos bandos carentes de energía y determinación.

Se está hilvanando, ya en tercera fecha, uno de los tramos más aburridos del ejercicio y con el Dow Jones cayendo nuevamente en la neutralidad (a poco del final, con el 0,14%). El Bovespa y su casi 1% de aumento lució como generoso, por comparación, mientras que en el conjunto de Buenos Aires el Merval mayor terminó con un lánguido 0,24%, inexpresivo. Lo que separó al mínimo del día -2.239 puntos- y el máximo, 2.255, marca lo aplanado del desarrollo. Las diferencias generales avalaron eso, con 33 a 32 entre alzas y bajas. En la nómina de «locales» se verificó un descenso del 0,2%, por ausencia en ella del papel de Tenaris, que aportó el 0,64% de aumento. Y en el volumen, con 160.000 acciones de la de Techint, se subió un peldaño corto, pasando a los $ 39 millones efectivos. Encontrarle ritmo y color a la rueda, y a la semana, es como buscarlos en las malas películas de suspenso.

La incertidumbre es densa y nadie arriesga nada. La Bolsa, acostada.

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