29 de noviembre 2010 - 00:00

Serrat renueva su romance con el público argentino

Joan Manuel Serrat vuelve a homenajear a Miguel Hernández con canciones que sonaban mucho mejor en su voz décadas atrás. De todos modos, el público porteño responde en masa, lo mismo que el del interior del país.
Joan Manuel Serrat vuelve a homenajear a Miguel Hernández con canciones que sonaban mucho mejor en su voz décadas atrás. De todos modos, el público porteño responde en masa, lo mismo que el del interior del país.
Presentación de «Hijo de la luz y de la sombra». Joan Manuel Serrat (voz, guitarra). Con R. Miralles (teclado, dir. mus.), J. Mas «Kitflus» (teclados, programación), V. Climent (batería, percusión), I. Sandoval (guitarras), O. Lanza (viola, coros) y V. Merlo (bajo y contrabajo). (Teatro Gran Rex; 25 al 28/11; repite 9 al 15/12; también conciertos en Rosario y Córdoba).

Cerca de cumplir 70 años, Joan Manuel Serrat conserva su voz y su estampa (se lo ve ágil, delgado, fresco). Decir que con esta nueva visita Serrat sigue reafirmando una fidelidad casi inigualable del público argentino, parece una redundancia. Serán diez conciertos en el Gran Rex y unos cuantos en espacios grandes del interior, y todos prometen salas completamente vendidas desde unos cuantos días antes. Y no importan los motivos. Esta vez se trata de celebrar el centenario del nacimiento de Miguel Hernández y de presentar el material de un segundo disco que le ha dedicado al poeta nacido en Orihuela. Pero al público lo mueve un cariño con el cantautor catalán que va más allá de circunstancias puntuales y que para sorpresa de muchos, aun en España, se mantiene con el paso del tiempo.

Pasaron cerca de 40 años desde aquel maravilloso y lejano álbum en el que Serrat musicalizó y cantó por primera vez las letras escritas -algunas, desde la prisión- por el artista asesinado durante la dictadura de Franco. Este «Hijo de la luz y de la sombra» de 2010 viene entonces a cerrar un círculo que, en la comparación, deja al álbum de 1973 mucho mejor parado. La primera parte del concierto fue, en este caso, un homenaje a Hernández y una combinación de nuevas y viejas puestas en canción de sus textos. Lógicamente, la emoción fue altísima en piezas como «Elegía», «Para la libertad», «Menos tu vientre», «Las nanas de la cebolla», y del nuevo material merece destacarse justamente la pieza que le da nombre al CD.

Históricas

Separado exclusivamente por un tema instrumental, sin cambio de vestuario ni mayores herramientas escénicas, el concierto pasó entonces a una segunda sección que sirvió para recordar canciones varias, de las que han hecho historia y otras que no tanto. Pasaron «Tarrés», «Soy sinceramente tuyo», «La bella y el metro», «Princesa», «Los recuerdos», «Disculpe el señor», «No hago otra cosas que pensar en ti», «Hoy puede ser un gran día». Pero también hubo varias de las inoxidables, esas que están grabadas a fuego en todas las antologías de la canción popular, las que han hecho a Serrat uno de los mayores cantautores del siglo XX, como «Mediterráneo», «Penélope», «Cantares» o «Fiesta».

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