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Shakespeare, católico clandestino en Italia
El libro referido está firmado en 1585 por un tal Arthurus Stradfordus Wigomniensis. También se menciona Gulielmus Clerkue Strafordiensis llegó a ese seminario en 1589, según informa el diario «The Independent». Ambos nombres pertenecerían, en realidad, al mítico dramaturgo.
Según el vicerrector, el primer nombre puede descifrarse como: «(El compatriota) del (rey) Arturo de Stratford en (la diócesis de) Worcester» y el segundo es simplemente «Guillermo el Amanuense de Stratford». Al parecer, existe una tercera mención de 1587 en el libro de peregrinos que reza Shfordus Cestriensis y que, según Heaton, puede querer decir «Sh(akespeare de Strat)ford (en la diócesis de) Chester».
Las menciones en ese libro coinciden con unos años en los que el paradero del autor de «Hamlet» sigue siendo un misterio. Shakespeare abandonó su Stratford natal en 1585 y reapareció en 1592 en Londres, donde comenzó su carrera como dramaturgo. Por lo menos hasta el momento, no existía constancia de dónde había residido el autor.»Hay varios años en la vida de Shakespeare de los que no se sabe nada», dijo Heaton, según el cual lo más probable es que hubiera visitado entonces Roma como católico clandestino.
El libro de peregrinos se conserva en el archivo del seminario romano y las inscripciones con los nombres que parecen referirse al genial bardo se han reproducido para la exposición, titulada «Non Angli sed Angeli».
La muestra, montada en la cripta del colegio, del siglo XIV, documenta los viajes secretos que hicieron a Roma muchos católicos ingleses y los que hicieron de Roma a Inglaterra los jesuitas «para defender su fe, no obstante la amenaza de captura, torturas y martirio», resumió su vicerrector.
En un libro reciente, la biógrafa alemana de Shakespeare, Hildegard Hammerschmidt-Hummel, dice estar convencida de que el dramaturgo era católico y su religión ayuda a entender su vida y su obra. Según la autora, los padres, amigos y maestros de Shakespeare eran todos católicos, como lo eran también muchos de sus protectores, entre ellos el conde de Southampton, que ocultó a sacerdotes católicos tanto en su residencia campestre de Titichfield Abbey como en la que tenía en Londres.
Quienes sostienen esa tesis afirman que en obras como «Romeo y Julieta» o «Medida por Medida» abundan en «ideas y ritos católicos» y hacen hincapié en la simpatía con que trata el dramaturgo a curas y monjes, así como sus invocaciones a la Virgen María. Finalmente, la escritora destaca que cinco de las treinta y siete obras de teatro que escribió Shakespeare se desarrollan en la Italia continental, otras cinco, total o parcialmente en la antigua Roma y tres en la isla de Sicilia.
Agencia EFE

