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La goleada sufrida ante Estudiantes y la falta de respuestas futbolísticas dejan en un manto de dudas el futuro del entrenador. Ayer, el presidente Ameal se reunió en Tandil con el DT. En el verano 2010 Boca todavía no ganó y sufrió siete goles en dos partidos; encima, el miércoles se enfrentará ante River.

Quedar a pasos del precipicio no es sólo producto del 1 a 4 ante el Pincha; se le suma la falta de reacción anímica y futbolística del equipo (lo sufrió ante San Lorenzo y también este fin de semana), la nula efectividad de los dirigentes (¿y del mánager?) para cumplir con al menos uno de los nombres pretendidos por Basile para reconstruir un equipo que hoy está muy lejos de lo que supo ser, por los pocos recursos técnicos y tácticos que muestran los que saltan a la cancha y, para colmo de males, la intervención quirúrgica de un estandarte para el esquema, como Sebastián Battaglia.
Si River le gana el superclásico estival, Basile no pegará un portazo por propia decisión; los dirigentes esperan que sea el DT quien renuncie, y eso, hoy, no pasa por la cabeza del que supo ser pentacampeón en su anterior paso por el club.

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