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Sin euforia, la tropa K dio un apoyo simbólico
Quizás, el dato más relevante se dio en ese último rubro. Luego de duras críticas a los manejos del Gobierno con el plan Argentina Trabaja, donde denunció clientelismo y discriminación, Luis DElía volvió ayer a dar señales de alineamiento con el Gobierno.
El piquetero de La Matanza, que acaba de regresar de una gira por Europa, donde defendió junto al titular del COMFER, Gabriel Mariotto, la ley de medios K, apareció ayer por la Plaza del Congreso al frente de una columna de la Central de Movimientos Populares (CMP).
No fue un batallón como en otros años, pero, tras sus chispazos con los Kirchner -que forzó una cumbre con la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner-, DElía salió de nuevo a la calle a defender el «Gobierno nacional y popular», según su definición.
La paradoja la aportó, como en otras ocasiones, el hecho de que DElía compartió plaza con los adherentes acercados por distintos intendentes del PJ de conurbano bonaerense, a los que acusó de «manejar» discrecionalmente, con auspicio de la Casa Rosada, los planes sociales.
Entre los jefes territoriales del PJ que dijeron presente en la plaza estaban Mario Ishii (José C. Paz), Andrés Arregui (Moreno) y Juan José Mussi (Berazategui). Estaban, además, otros referentes del armado transversal, como Francisco Gutiérrez (Quilmes) y Mario Secco (Ensenada).
Más tarde, como una tribuna única, la FAM que preside el alcalde de Florencio Varela, Julio Pereyra, expresó su respaldo al discurso de la Presidente.
DElía, en tanto, no fue el único referente piquetero que apareció por el Congreso. También lo hicieron el Frente Transversal de Edgardo Depetri, la Martín Fierro de «Quito» Aragón, el MUP
de Federico Martelli y el Movimiento Evita de Emilio Pérsico, entre otros.
La tercera pata de la convocatoria la garantizó Moyano con sus grupos de camioneros, identificados con pecheras y gorras verdes. Hubo, además, carteles y banderas de otros gremios como el SOMU de Omar «Caballo» Suárez, la UOM de Antonio Caló y Peones de Taxis de Omar Viviani.
La movilización -de no más de 8 mil personas- fue, además de sobria, poco apasionada a pesar de los pedidos de la Casa Rosada y de Olivos a los jefes comunales para que «inunden» de gente la plaza.
Los esforzados en llegar, si esperaban un saludo presidencial, se quedaron con las ganas: entre la extensión del discurso y el apuro de Cristina de Kirchner por volar a Uruguay, apenas si levantó la mano cuando abandonó el Congreso.


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