8 de octubre 2012 - 00:00

Sin tregua, se lanza ya la pelea en gobernaciones

El deseo de los simpatizantes chavistas de que continúe la llamada «revolución bonita» y de los opositores, deseosos de renovar el liderazgo de Venezuela después de catorce años de hegemonía bolivariana, movilizaron desde muy temprano a millones de electores.
El deseo de los simpatizantes chavistas de que continúe la llamada «revolución bonita» y de los opositores, deseosos de renovar el liderazgo de Venezuela después de catorce años de hegemonía bolivariana, movilizaron desde muy temprano a millones de electores.
Caracas (enviada especial) - Con la presidencial definida, la tensión electoral no cede, y Venezuela encara ya la siguiente: el 16 de diciembre se votarán gobernadores y legisladores estaduales. El 14 de abril de 2013, alcaldes y concejales.

¿Cuánto y cómo puede repercutir el resultado de ayer en las que vienen? Mucho: esta presidencial mostró, ante todo, que liderazgos del interior, con caudillos y a veces hasta con partidos locales, podían desafiar al aparato del chavismo, la centralización de los recursos y la administración arbitraria de las remesas destinadas a los estados provinciales, en castigo o premio según fuera su filiación política.

Chávez percibió el crecimiento de este poder del interior. Por eso en el punto 2.3 de su plataforma de gobierno de esta campaña propuso «garantizar la transferencia de competencias» desde las «instancias institucionales regionales y locales hacia las comunidades organizadas».

Simple: propuso recortarles poder a los gobernadores y alcaldes y transferírselo a los consejos comunales, por medio de una «potenciación» de la democracia participativa. ¿La manera? A través de la organización futura de 21.004 consejos comunales entre 2013 y 2016; y de otros 2.700 entre 2017 y 2019.

La oposición también tomó nota del peso político del interior. En los 90 días de campaña, Henrique Capriles recorrió tres veces Venezuela. Más aún: su acto de cierre el jueves 4 se hizo en Barquisimeto, estado de Lara, en pleno interior del país. La elección de esa ciudad es doblemente simbólica: por un lado, es la cuna política de Henri Falcón, el actual gobernador de Lara, que fue un rancio chavista y dirigente del PSUV y que, cansado de las arbitrariedades impuestas desde Miraflores, «saltó la talanquera» hace dos años. Toda una señal de Capriles hacia los arrepentidos del chavismo.

Las elecciones de gobernadores estaban previstas para realizarse junto con las presidenciales en diciembre, pero el cronograma debió ser desdoblado para ir sobre terreno seguro (la enfermedad de Chávez) y de paso recortarle 60 días de exposición y proselitismo a Capriles. Con todo, y ante la certeza de que cuatro estados claves (Monagas, Miranda, Lara y Zulia) ya estaban mostrando el crecimiento de un voto duramente antioficialista, Chávez se apresuró a nombrar sus propios candidatos a gobernador.

Comodines

Para eso, otra vez sacó de la galera a sus «comodines todoterreno». A Diosdado Cabello (exmilitar, exministro de Obras Públicas, exvicepresidente y actual presidente de la Asamblea Legislativa, además de vicepresidente del PSUV) lo puso de aspirante a la gobernación de Monagas. Cabello no viene teniendo demasiada suerte electoral últimamente: en 2018 perdió la de Miranda ante Henrique Capriles, nada menos.

Ahora le toca enfrentar en Monagas a José «Gato» Briceño, un caudillo regional que aspira a su tercer período como gobernador, y que si bien en algún momento formó parte del oficialismo, ahora se cortó solo.

Más bien «lo» cortaron, cuando el PSUV lo suspendió en marzo de este año por «la violación de las normas éticas de comportamiento de un militante». «El Gato» había osado desafiar a la central del partido y contradecir una orden de Miraflores. En las elecciones de diciembre se presenta como «independiente» y tiene triunfo asegurado.

Para competir en Lara, donde «reina» Falcon, Chávez nombró a Luis Reyes Reyes, un exmilitar que ya fue gobernador de ese estado (perdió en 2008 contra, justamente, Falcón). Reyes es exministro de salud y exministro secretario del presidente Chávez. ¿Posibilidades de triunfar? Cercanas a cero.

El caso de Miranda es más serio: es el estado desde donde, después de pedir licencia, el gobernador Capriles catapultó su campaña. Es un estado «ultra» opositor y forma parte del enorme conurbano caraqueño. Para ese destino, o cadalso, Chávez nombró a Elías Jaua, actual vicepresidente y exministro de Agricultura, ex de Economía y exministro secretario de la Presidencia. Miranda no es poca cosa: es el segundo estado más poblado del país (1.950.657 electores), después de Zulia. Muchos creen que esta candidatura de Jaua es meramente testimonial, ya que es uno de los hombres de mayor confianza de Chávez.

Para el estado de Zulia (capital Maracaibo) también Chávez tuvo que hacer de Mandrake. Gobernado por el opositor Pablo Pérez (partido Un Nuevo Tiempo, UNT, de la Mesa de Unidad), Zulia es el estado más poblado del país, y el más afectado por los dislates administrativos del chavismo por ser «el» estado petrolero por excelencia. El UNT tiene 13 diputados por Zulia en la Asamblea Nacional, y en las primarias de la oposición de febrero pasado, Pablo Pérez sacó el 30% de los votos. Para desafiarlo en las elecciones de gobernador de diciembre, Chávez nombró a Francisco Arias Cárdenas, hoy el único diputado del PSUV por Zulia ante la Asamblea Nacional. Exmilitar, Arias Cárdenas acompañó a Chávez en el golpe de 1992 contra Carlos Andrés Pérez, aunque tambien lo enfrentó en las presidenciales de 2000. Exgobernador de Zulia 1995-2000 por el partido Causa R, que hizo historia por ser la primera gobernación en manos de un tercer partido que no fueran los tradicionales Copei y Adeco, una vez convertido al chavismo, fue embajador ante la ONU y vicecanciller para América Latina.

Los cuatro casos se rigen por un patrón en común: tienen gobernadores en búsqueda de reelección (es indefinida, lo mismo que para presidente), con fuerte arrastre de voto y con una desembozada oposición a Chávez. No son todos: los de Nueva Esparta (Manuel Rodríguez), Carabobo (Henrique Salas), Táchira (Cesar Pérez Vivas) y Amazonas (Liborio Guarullas) también están enfrentados con el oficialismo.

Tiene 60 días, ¿no alcanza? José Vicente Carrasquero, profesor de análisis de datos en la UCV y asesor de campaña de Capriles, dice a este diario: «Así creyeron cuando desde el Gobierno desdoblaron la elección, pero las tres vueltas de Capriles al país acabaron por despertar a la Venezuela de adentro», termina.

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