Sobornos: sin apoyo, arrepentido insistió con su relato

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Mario Pontaquarto reabrió ayer la segunda etapa del juicio oral por los supuestos sobornos en el Senado durante el último Gobierno de la UCR. Fue la decimoquinta declaración desde que se inició el expediente. El arrepentido debió aclarar una serie de contradicciones entre sus relatos y protagonizó jugosos intercambios con el expresidente Fernando de la Rúa, que lo escuchaba desde la primera fila. Defendió su credibilidad y restó importancia a la realidad de que hasta el momento ninguno de los testigos que desfilaron ante el Tribunal Oral Federal Número 3 confirmó sus versiones del pago de coimas para la aprobación de la reforma laboral.

El juicio debía reanudarse semanas atrás pero se vio suspendido ante la indisposición de uno de los jueces del tribunal, Gerardo Larrambebere. Pontaquarto habló ante una sala con asistencia perfecta por parte de los acusados, incluido Alberto Flamarique, quien luego de una declaración inicial que lo conmovió hasta las lágrimas, se había ausentado casi por completo del debate.

Pontaquarto volvió a insistir con su versión de un supuesto pago de sobornos y comentó que este hecho "fue la esencia de lo que ocurrió. Desestimó las declaraciones de los testigos que apuntaron contra su credibilidad por el supuesto hábito de incursionar en juegos de azar. "Cuando voy a las carreras voy solo", expresó.

De la Rúa, a pesar de estar acompañado por sus abogados, tomó el micrófono y, gracias a su condición de abogado, pudo interrogar al exfuncionario. Detallista, señaló una serie de contradicciones en las declaraciones, como por ejemplo el mobiliario del despacho presidencial o la disposición de las habitaciones de la Casa Rosada.

"¿Había o no un portarretrato sobre el escritorio presidencial?", arremetió De la Rúa. Tenso, escrutando a la sala, Pontaquarto eludió precisiones: "Están dale y dale con que si hubo contradicciones. Sí las hubo, porque en mi vida había pisado el despacho de la Casa de Gobierno, sólo en esa oportunidad y me piden precisión meridiana", expresó en referencia a la reunión en la cual, según su declaración, se acordó el pago de sobornos. Luego, más sereno, reconoció que había "algún tipo de error en el relato".

El arrepentido debió responder a una serie de preguntas sobre cómo llegó a la Casa de Gobierno para dicha reunión, en qué automóviles y con quién participó del cónclave. Según explicó, estuvieron su exjefe político, el fallecido José Genoud, el entonces senador Alberto Tell y De la Rúa. En la narración de Pontaquarto, Genoud habría dicho que los senadores del peronismo querían "algo más" para aprobar la ley de reforma laboral y De la Rúa habría respondido que eso debía hablarse con Fernando de Santibañes, por entonces titular de la SIDE.

El relato de Pontaquarto no ha encontrado respaldo en los testigos. Cuando la defensa del expresidente señaló este dato, el acusado respondió con aire despreocupado: "Todavía faltan los testigos más importantes".

El juicio ganará en emociones, y en secreto, en el corto plazo cuando un grupo de agentes y directivos de la SIDE desfilen ante el TOF Número 3 para ampliar la información sobre el manejo de las cuentas reservadas del organismo que integran. Según Pontaquarto, de allí habrían provenido los fondos para los presuntos sobornos.

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