22 de junio 2012 - 00:00

Sobreactúan para fingir que Río+20 no fracasó

Río de Janeiro - El secretario general de la ONU, Ban Ki- moon, cambió ayer su posición sobre el documento final de la conferencia de desarrollo sostenible Río+20 y lo calificó como un «éxito», en medio de reclamos generalizados por falta de acciones concretas de la cumbre de gobernantes reunidos en Río de Janeiro.

El nuevo tono optimista intentó colocarle sustancia a una cumbre que estuvo atrapada por la crisis europea, la disputa norte-sur sobre las responsabilidades ambientales y las agendas bilaterales de los países. Esta posición fue objetada por miles de personas en las calles de Río de Janeiro y ocurrió antes de conocerse la posición de Estados Unidos, que hoy fijará la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Cierre

Después de escuchar a la enviada de Barack Obama, Ban y la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, cerrarán hoy los tres días que duró el encuentro, que estuvo marcado por un clima de decepción a raíz de la falta de resultados concretos, tal cual sostienen movimientos ambientalistas y también Gobiernos, además del propio Ban Ki-moon antes de cambiar su posición.

«El texto fue un gran éxito para la comunidad mundial; es un excelente documento que puede colocar a todos en un nivel de sustentabilidad viable y Brasil lideró este acuerdo», dijo Ban, un día después de haber dicho que al documento le faltaba «ambición».

Según fuentes de las negociaciones, Rousseff estaba disgustada por esa declaración, por lo que Ban cambió de opinión. «El documento contiene paquetes muy amplios y ambiciosos para el desarrollo sostenible, que responden a los tres pilares de nuestros objetivos: igualdad social, desarrollo económico y sustentabilidad. Hay muchas recomendaciones claras y es una base para el desarrollo», afirmó.

El acuerdo «El futuro que queremos» fue negociado por Brasil luego del fracaso de los diálogos formales emprendidos por la ONU. Varios líderes fustigaron el documento por falta de compromisos.

Brasil puso a sus diplomáticos a trabajar contra el pesimismo expresado por todas las delegaciones. Por ejemplo, el negociador brasileño Andre Correia do Lago dijo que los líderes no tendrían que quejarse sobre el texto, porque ellos participaron de las negociaciones.

Luiz Figueiredo, negociador jefe brasileño, también apuntó que los europeos no deben lamentarse por la falta de acciones porque «para tener acciones es preciso tener financiación».

Entre los latinoamericanos, la jornada estuvo marcada por una reunión de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) de urgencia para pedir por el respeto democrático en Paraguay, en el inicio del juicio político al presidente paraguayo, Fernando Lugo.

Crítica

Varios puntos del documento final fueron abordados por presidentes de la región latinoamericana. El presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó el concepto de «economía verde» que los europeos incorporaron en el documento final por primera vez en una cumbre de este tipo, por considerarlo «el nuevo colonialismo» que quiere imponer modelos en otros países.

La delegada venezolana, Claudia Salerno, dijo que la economía verde había sido presentada como un objetivo de la cumbre por la Unión Europea, pero finalmente se redujo a una herramienta más del desarrollo sostenible.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, por su parte, reclamó mayores aportes monetarios de las potencias para el desarrollo sustentable con el concepto de «responsabilidades compartidas, pero diferenciadas» y acusó a los países ricos en crisis de la UE y a Estados Unidos de otorgar «un salvamento al sistema financiero y no al sistema ambiental».

Agencia ANSA

Dejá tu comentario