15 de junio 2011 - 00:00

Solange: perito habló de crimen sexual

Patricia Lamblot, la madre de la joven asesinada en 2007, Solange Grabenheimer, se retira ayer del tribunal tras la declaración del médico forense que sostuvo que el homicidio ocurrió en el horario en que Lucila estaba con la víctima.
Patricia Lamblot, la madre de la joven asesinada en 2007, Solange Grabenheimer, se retira ayer del tribunal tras la declaración del médico forense que sostuvo que el homicidio ocurrió en el horario en que Lucila estaba con la víctima.
El médico forense contratado por la familia de Solange Grabenheimer complicó ayer aún más la situación de Lucila Frend al asegurar que a la joven la asesinaron cuando la acusada se hallaba en la escena del crimen, pero también mencionó que este homicidio pudo haberse cometido durante un ataque sexual.

Se trata de Luis Kvitko, jefe de cátedra de Medicina Legal en la UBA, quien fue el primer testigo en declarar frente al Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro en el juicio en que Frend está acusada como autora del homicidio calificado de su amiga.

En tanto, el criminólogo Raúl Torre -también ofrecido por el particular damnificado- incorporó en el debate otra evidencia que puede complicar a Lucila Frend: aseguró que el crimen lo cometió una persona «zurda», como lo es ella. Si bien Kvitko, como Torre, se presentó como perito de parte de los padres de Solange y ayer en el juicio complicó a la imputada con la data de muerte, también benefició a Frend cuando admitió ante el tribunal que éste podría ser un crimen sexual.

«No hay ninguna duda de que este cadáver tenía veinticuatro horas de muerto», dijo el forense de la querella, lo que indica que el horario del asesinato fue a la 1 del 10 de enero de 2007, cuando Lucila estaba en la vivienda que compartía con la víctima, en la localidad bonaerense de Florida, partido de Vicente López. Kvitko basó su estimación en la rigidez, las livideces

-manchas por acumulación de sangre- y la temperatura cadavérica, datos anotados en este caso por Eugenio Aranda, el forense de la Policía Científica bonaerense que la noche del hallazgo se presentó a levantar el cadáver de Solange.

«La rigidez cadavérica se da a las veinticuatro horas y las livideces cadavéricas estaban fijadas», señaló el legista.

También dijo que Aranda anotó que el cadáver estaba frío, lo que indica al menos «dieciocho horas» antes de la revisión.

Pero lo que parecía a priori un testimonio sólido para la hipótesis del fiscal Alejandro Guevara y de la querella a cargo del abogado Roberto Damboriana, con «Luli» como asesina, tuvo una fisura cuando Kvitko aseguró que el crimen de Solange pudo tener una connotación sexual y mencionó que en este caso advirtió una pequeña lesión anal.

Cuando el presidente del tribunal, Oscar Zapata, le preguntó si en este caso hubo un ataque sexual, Kvitko recordó que en una foto de la autopsia advirtió una lesión en el ano que podría ser compatible con «una penetración no consentida».

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