10 de diciembre 2010 - 00:00

Solemne “reflexión” sobre la tortura

Samuel L. Jackson comienza como «policía bueno» y pronto está machacándole los dedos a un terrorista con un martillo, en «El día del juicio final», film que no salvan sus pocos auténticos momentos de suspenso.
Samuel L. Jackson comienza como «policía bueno» y pronto está machacándole los dedos a un terrorista con un martillo, en «El día del juicio final», film que no salvan sus pocos auténticos momentos de suspenso.
«El día del juicio final» (Unthinkable, EE.UU., 2010. habl.en inglés). Dir.: G. Jordan. Int.: S.L. Jackson, C.A. Moss, M. Sheen, M. Donovan.

Parece que la tortura está de moda. Sólo en esta semana tenemos «El juego del terror», donde un psicópata entra a una casa para cometer actos de sadismo extremos con todos los miembros de una familia, en «Surveillance», un par de agentes del FBI y unos policías corruptos cometen todo tipo de atrocidades, y en la moderada «El inmortal», a un tipo le cortan los testículos y se los dan de comer a los perros.

Pero en esta «El día del juicio final», la tortura lo es todo, ya que se trata de un drama moral disfrazado de thriller en el que un ex experto en armas nucleares del ejército coloca tres bombas atómicas ocultas en tres zonas urbanas, listas para explotar en 72 horas. Un equipo de militares, la CIA y el FBI tienen que someter al terrorista a un interrogatorio para averiguar dónde estan las bombas y desactivarlas, y algunos miembros del equipo inquisidor no se andan con pequeñeces, empezando por el misterioso Samuel L. Jackson, un prisionero de la CIA llamado especialmente para casos como éste.

Lo intersante del asunto es que Jackson primeros se hace el «policía bueno» y pronto le está martillando los dedos a la víctima. Aunque la pregunta que se hace la película es si en un caso tan extremo todo vale, o no.

Bien filmada en lo técnico, con dos o tres momentos de auténtico suspenso, al película es demasiado obvia, y está arruinada por un tono solemne y una música emotiva que la convierte en poco más que una rareza para ver en el cable.

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