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Sólido espectáculo del talentoso Miguel A. Zotto
«Puro tango» presenta todas las cualidades de los shows tangueros de Miguel Ángel Zotto, sólo empañadas por algunos errores históricos y su extensión algo exagerada.
Cuando parecen florecer los espectáculos de canto, música y, sobre todo, danza alrededor del tango, una vez más también tiene su estreno uno de los artistas que más consecuentemente y con mayor talento ha apostado a este tipo de propuestas, aún cuando la moda no lo indicaba. Pero ese mérito de haber tomado la posta del ya legendario «Tango argentino» -del que también fue parte en muchos lugares del mundo-, no parece opacar en el bailarín, «milonguero» y coreógrafo Miguel Angel Zotto todo el entusiasmo, la seriedad, el respecto y el buen aporte económico que deposita en cada nueva empresa artística. «Puro tango» no es la excepción.
Hay un cuerpo de baile profesional que sabe combinar la danza e escena con la «pureza» del baile popular; un conjunto instrumental que, sin figuras rutilantes ni próceres del género, sabe moverse con buena técnica y con la «mugre» necesaria; un vestuario -de cuya creación participó, entre otros, Renata Schussheim- que es, sin dudas, una de las vedettes del show, con buen colorido, variedad, sensualidad y glamour. A eso se suma una propuesta «dramática» que va orientando al espectador, desde los aspectos históricos, los homenajes -a grandes bailarines, cantores y directores, y al fallecido Osvaldo Zotto; más diseños coreográficos novedosos, por caso, el de las tres parejas moviéndose en diagonales o el del propio director con cuatro bailarinas. También, un cantor poco conocido que juega diferentes papeles, en la piel de otros cantantes o desde su propio lugar, que cumple de sobra con lo que se le pide; y, obviamente, una pareja central integrada por Zotto y la bella Daiana Guspero, que sobresale ampliamente de lo que se ve habitualmente en este tipo de espectáculos: el original tributo a Benito Bianquet «El cachafaz» en el comienzo justifica con creces los elogios.
Entre las flaquezas de «Puro tango» se cuentan algunas desprolijidades históricas -que son significativas porque la propuesta justamente trabaja mucho en esa línea-, por la inclusión de algunos cuadros que sólo parecen haber sido puestos para el lucimiento particular de las parejas del ballet, por el papel sólo parcial que le cabe al sexteto instrumental, y por una extensión excesiva que estira una propuesta que sería más elocuente con un poco de síntesis.
R.S.


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