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“Sólo en un tablado se ve quién es digno del flamenco”
Soledad Barrio está en el país una vez más, luego de una prolongada gira por Brasil que luego continuará en Chile.
Periodista: ¿Se ocupa usted de la integridad del espectáculo?
Soledad Barrios: En realidad, quien piensa y monta los espectáculos es mi esposo, Martín Santangelo, que es el director artístico de la compañía y quien se ocupa más del trabajo teatral, de mesa, del guión. No es que a mí no me importe la parte conceptual, pero estoy mucho más interesada en mi faceta de bailaora. Desde ese lugar es que trato de transmitir lo que es el flamenco a partir de la relación del baile con el cante y la guitarra.
P.: ¿Qué es el flamenco?
S.B.: Es una pregunta que siempre nos hacemos y nos hacen, pero que es muy difícil de contestar. Algunos bromeamos con que es una enfermedad que no puede explicarse lógicamente. Uno sólo sabe que ha nacido para eso, que es lo que le gusta hacer. Y eso que yo no tengo familia gitana ni soy andaluza, como sí pasa con mis compañeros de elenco.
P.: Eso de haber nacido en Madrid y de carecer de sangre gitana, ¿le ha valido el cuestionamiento del ambiente flamenco?
S.B.: La verdad es que ciertos prejuicios, que por supuesto existen, no han llegado a perjudicarme en mi carrera. En todo caso, quizá sea porque sobre el escenario he podido demostrar lo que sé y siento con esta música. Peor podría haber sido para mi esposo Martín, que es neoyorquino. Pero él tiene su parte latina -es hijo de una argentina- y se ha compenetrado tanto con este género que también se ha sumado sin pro
P.: ¿Pero cómo se define esa esencia que usted parece dejar suponer en el flamenco?
S.B.: Tú insistes con esa pregunta que no puedo contestarte. Yo diría que el flamenco es o no es y sólo se descubre sobre el escenario. Lo que ocurre es que como ha tenido mucha aceptación en muchos lugares del mundo y como se ha convertido casi en el símbolo de la música española, ha dado para cualquier cosa. Entonces uno puede encontrarse con gente de todo tipo haciendo flamenco; o algo que se le parece lejanamente.
P.: ¿Hay tensión entre tradicionalistas y renovadores dentro del flamenco?
S.B.: Siempre la hay, claro. Pero el flamenco ha sido siempre muy receptivo y abierto a distintas influencias. En lo personal, no creo que algo sea más o menos flamenco porque introduzca un instrumento, porque tenga cajón o tenga violín. El asunto es el contenido. Como te decía, el flamenco es una cultura, difícil de poner en palabras, pero que sin dudas incluye el respeto por el cante y la guitarra, la conexión que hay con el baile.
P.: ¿Qué lugar ocupa el flamenco actualmente en España en relación con otros géneros?
S.B.: A veces nos da la sensación que fuera de España se lo considera más que adentro. Aunque no estamos en general en un buen momento. Hay relativamente poco trabajo. Los artistas que hoy tienen unos 70 años, en su juventud no paraban de trabajar, en tablaos por toda en España y en todas partes del mundo. Ahora es más difícil. A nosotros, afortunadamente, nos va muy bien cuando salimos: a Nueva York, donde vamos todos los años, a Sudamérica. Pero no es así para todos.
Entrevista de Ricardo Salton


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