- ámbito
- Edición Impresa
Son los votantes, estúpido

Con ese panorama, Macri redobló su intención de guardarse hasta nuevo aviso y mandó a decir que cualquier charla en serio será después del 22 de noviembre. Su reticencia a atender heridos se entiende: sabe que todo lo que haga para engordar a Massa-De la Sota alimentará a quienes serán su oposición si llega al Gobierno el 10 de diciembre.
El punto de partida de esa campaña es la foto del domingo en la que los candidatos han logrado todo lo que pueden con lo que tienen. Ni Scioli tiene todo el electorado del peronismo plus (pejotistas más disidentes de la disidencia tenue) ni Macri tiene a toda la oposición. Con lo que son y lo que tienen no podrían haber tenido un resultado mejor, que además es sincero con la realidad, es lo que da el país, enojarse contra eso es fatal porque son los votantes, estúpido (y cerrá esa ventana).
La estrategia de los dos para la primera vuelta fue eficaz para intentar el objetivo que perseguían: Scioli -que es el peronismo que gobierna e ilusionarse con otra cosa es una tontería- se abrazó a los gobernadores y buscaba ganar en primera vuelta. No lo logró, pero se impuso en la elección. Macri se abrazó al radicalismo sociológico y buscaba entrar en el balotaje; lo consiguió. La presunción de que un no peronismo unido podía comprometer al peronismo la compartieron los dos candidatos. Uno para evitarlo, el otro para provocarlo.
Con esos tantos tienen que armar el camino al 22 de noviembre, con ventajas y desventajas:
• Los dos tienen la desventaja de que van a la elección sin apoyos territoriales que se jueguen el pellejo. En el FpV y en Cambiemos ocurre lo mismo que pasó en 2003: los que ganaron en la primera vuelta del domingo no quieren perder el 22 de noviembre. Lo que tienen que asegurar a gobernadores e intendentes, tanto Scioli como Macri, es que son una chance ganadora. Eso corre para los dos candidatos, que juegan una carrera de regularidad, no de velocidad. En la carreras de regularidad hay que llegar a determinada etapa ni antes ni después, y regular velocidades y frenos. No son para vehículo de caja automática sino manual o, en todo caso, secuencial.
• En cuanto a apoyos territoriales, Scioli tiene ventajas por el cierre del candidato con los gobernadores que se ratificó ayer en Tucumán. Para Macri, haberse pegado al radicalismo sociológico fue clave, y entre los logros del domingo, haberlo conservado entre las PASO y la primera vuelta, apagando la aspiradora de radicales testimoniales que amenazaba con ser Margarita Stolbizer. La piedra angular del trayecto macrista es haberse validado a través del radicalismo como un candidato competitivo. El ISO 9000 se lo dio Elisa Carrió, que asoma siempre, después de los hechos, como una estratega mayor de las fuerzas que moviliza.
• La ventaja que tiene Macri es el gigantesco morral que es María Eugenia Vidal, ya gobernadora de Buenos Aires. En ese distrito están los votos peronistas que apoyaron al massismo el domingo. Para traerlos a su corral tiene una formidable cantidad de cargos y posiciones del Gobierno futuro del distrito. Puede prometer obras, copas de leche, cargos públicos de todos los niveles, no por si gana. Ella ya ganó y puede comprometerlos ya mismo; incluso puede empezar a pagar desde ahora. Se trata además de un cambio de administración de un partido a otro, con lo cual están aseguradas miles de vacantes disponibles para negociar a cambio de votos. En eso el Macri que se guardó hasta nuevo aviso no participará hasta el 22 de noviembre.
• Algunos massistas hacen cola frente a algunas ventanillas, como la de Ramón Puerta. El expresidente fue un socio de Macri y peleó hasta 2013 para que los peronistas disidentes se sumasen al proyecto macrista. Se quedó del lado massista cuando Macri repudió ese acercamiento para privilegiar la cercanía del radicalismo. Pero nunca cortó vínculos con Macri, a quien conoce desde los tiempos de la universidad, y ahora su ventanilla tiene la luz encendida porque puede ser una vía para la negociación para el balotaje. Hasta ahora esa ventanilla está cerrada y tiene un letrero que dice: "Traiga cambio".
• Esa ventaja la tiene que crear Scioli en el resto del país, en donde el peronismo domina el territorio, y en el Gobierno nacional, con la restricción de que es una promesa condicionada a ganar la elección. Tiene que compensar ese diferencial. La búsqueda de esos votos tiene, como se trata de una pelea uno a uno, hombre a hombre, por encima o por debajo de los dirigentes. En la elección del domingo se comprobó que los caciques de la política han perdido el control de los votantes.
• El público ha desarrollado ya un olfato más fino que el de los dirigentes y elige su menú sin esperar a que se lo indiquen. Lo prueba el crecimiento del corte de boletas. En Buenos Aires las boletas parecían haber venido cortadas ya desde la imprenta. Un caso testigo es la ciudad de Necochea, en donde ganó la intendencia el candidato de Massa (34%), que a su vez salió tercero a presidente (21,42%, categoría en la que lo venció Macri 48,2%), que apoyaba a un candidato a intendente que se lo había puesto el "Momo" Venegas, pero que salió segundo (33,60%). Entre ese candidato a intendente y Macri hubo un corte de boletas de casi 10 mil votos sobre un total de 28 mil que sacó el ganador.
• Los candidatos tendrán que hacer desde ahora una campaña vecinal de persuasión directa de los votantes, que el domingo sacudieron a toda la dirigencia. En esas elecciones ganó Scioli, pero perdieron el presidente del partido, Eduardo Fellner (iba a una reelección como gobernador de Jujuy), el presidente de la Junta Electoral del partido en Buenos Aires (Hugo Curto, que fracasó en reelegir como intendente de Tres de Febrero), y quedó afuera (hasta ahora) el apoderado nacional y provincial del FpV, Jorge Landau, que figuraba en el puesto 16° de la lista de diputados que en el provisorio permite que entre hasta el 14°. Si Scioli gana la presidencia, seguramente habrá renuncias de diputados que tienen promesas de gabinete, como Diego Bossio, Cristina Álvarez Rodríguez, y Landau puede reelegir la banca. Si se queda afuera, y con la muerte de Juan Carlos Mazzón, el PJ se queda sin sus principales armadores en la última década.
• En el PRO no fueron mejor las cosas para los caciques, aunque el buen número de Macri del domingo amortigua el golpe: el presidente nacional de ese partido, Humberto Schiavoni, perdió la elección a diputado nacional por Misiones y no entrará al Congreso.


Dejá tu comentario