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Sorprende ola de apoyo al periodista que agredió a Bush

Arrestado bajo cargos por los que podría quedar preso por siete años, Muntazer al Zaidi, un chiita soltero de 28 años no muy conocido por el público, se transformó en un «héroe» para muchos, al punto de que doscientos abogados se ofrecieron a tomar su defensa gratuitamente.
El canal para el que trabaja Al Zaidi, Al Bagdadia TV, reclamó su liberación, y lo mismo exigieron decenas de miles de personas que se manifestaron en barrios chiitas de Bagdad y las ciudades sureñas de Basora y Nayaf, donde algunas personas arrojaron zapatos a una caravana militar estadounidense.
Las mayores manifestaciones tuvieron lugar en el barrio chiita Ciudad Sadr de Bagdad y terminaron en la plaza de Al Firdus, en el centro de la capital. En Irak, igual que en gran parte del mundo árabe, arrojar un zapato es una de las mayores ofensas contra una persona, al igual que llamarlo «perro».
«Lo juro por Alá: es un héroe. Que Alá lo proteja», dijo su hermana, apodada Umm Firas, mientras miraba por TV una repetición de la agresión a Bush. Reunidos en el departamento de Al Zaidi en el oeste de Bagdad -un pequeño dos ambientes decorado con un póster del Che Guevara-, Umm y sus tres hermanos manifestaron también asombro por su acción y temor por sus condiciones de detención.
«Estoy seguro de que muchos iraquíes quieren hacer lo que Muntazer hizo. Él decía que todos los huérfanos cuyos padres fueron muertos son responsabilidad de Bush», dijo su hermano Udai. La familia insistió a la cadena de noticias CNN que el acto de Al Zaidi fue espontáneo.
El domingo, mientras Bush se presentaba en conferencia de prensa junto al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, Al Zaidi alcanzó a gritar: «¡Este es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro!». Bush esquivó el primer zapatazo y después vino un segundo, que erró el blanco y pegó atrás, en una bandera de EE.UU. Acto seguido, el hombre fue arrestado. Según el vocero del Departamento de Estado, Robert Wood, Al Zaidi no quiso más que llamar la atención.
En la misma línea, el Gobierno iraquí dijo que el periodista cometió un acto «bárbaro e ignominioso». «Según el código penal iraquí, si se reconoce la premeditación del acto, Muntazer al Zaidi podría ser condenado incluso a siete años de cárcel», explicó el abogado penalista Tarik Harb.
La cadena Al Bagdadia emitió horas de música patriótica con la cara de Al Zaidi ocupando toda la pantalla. Un presentador leyó una proclama para pedir su liberación «de acuerdo con la era de democracia y libertad de expresión que las autoridades estadounidenses les prometieron a los iraquíes».
En tanto, ulemas, intelectuales, científicos y abogados iraquíes expresaron su solidaridad con el periodista. «Tirar zapatos a la cara de Bush es la respuesta normal y adecuada a todo lo que ha sido cometido por este criminal y su pandilla de asesinos contra el pueblo iraquí», afirmó un comunicado de ulemas (estudiosos del Islam) sunitas y chiitas.
En Egipto, setenta parlamentarios de distintas tendencias, entre ellas extremistas de Hermanos Musulmanes, pidieron a las organizaciones de derechos humanos locales e internacionales que respalden al cronista.
Por otro lado, el grupo chiita libanés Hizbollah afirmó en un comunicado que los zapatos lanzados contra Bush son «un beso de despedida en nombre de las viudas, los huérfanos y las personas asesinadas en Irak». Hizbollah consideró que el gesto del periodista es una «expresión flagrante del rechazo de la ocupación de Irak por EE.UU.»
En el marco de su gira de despedida antes de dejar el gobierno, Bush se trasladó al otro gran escenario bélico para las tropas norteamericanas durante su gestión, Afganistán. Allí, el republicano resaltó «avances» alcanzados tras la caída del régimen integrista talibán en 2001.
Agencia EFE, AFP y Reuters


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