20 de enero 2011 - 00:00

Sospechan de España

El periodista dialoga con el UCEMA Ricardo Schefer sobre la crisis europea. Advierte la preocupante falta de información sobre la situación de la banca española que dificulta calcular el impacto de un traspié. El economista y profesor de la UCEMA señala que España representa más del 3% del índice bursátil de los mercados de América.

Periodista: ¿Cómo está evaluando la coyuntura de la eurozona?

Ricardo Schefer:
El desempleo en noviembre se mantuvo en un 10.1%, igual que en octubre pero 0.2 punto más alto que un año antes. Las tasas más bajas fueron las de Holanda, Luxemburgo y Austria, y las más altas España, Lituania y Latvia. Pero, en contraste con los EE.UU., en la eurozona las ventas minoristas muestran un estancamiento. Pero en Alemania el PBI creció un 3,6%, después de caer el 4,7% en 2009, ayudado por un aumento del 14,2% en las exportaciones beneficiadas por la mejora en el comercio mundial. Así, mientras Alemania exporta casi lo que China sin la trampa de una moneda devaluada, otros europeos no pueden con los costos en euros.

P.: ¿Qué pasa con la inflación europea?

R.S.:
En 2010 cerró en un 2,2%, y creciendo. Fuera de la zona, la inflación en el Reino Unido llegó al 3,7%, por encima del objetivo del Banco de Inglaterra, como resultado de la suba de los combustibles, la devaluación, y el reciente aumento del IVA por parte de la administración conservadora, del 17,5% al 20%. Estas medidas presupuestarias se tomaron en el contexto de un desempleo del 7,9%. Pero el Reino Unido tiene dos ventajas: un sistema bancario mejorado y con baja exposición crediticia a la parte problemática de Europa, y una moneda independiente.

P.: ¿Cuál es el meollo de la situación en la eurozona?

R.S.: Además de los déficits presupuestarios y las deudas soberanas, la clave es la deuda bancaria intrazona. La dificultad de concertar una política común en la eurozona respecto de los problemas de las deudas y los bancos reside en conciliar varios intereses: la oposición de los votantes de los socios ricos a las ayudas, las quejas de los votantes de los países en problemas por los ajustes, los balances de los bancos intrazonales de esas deudas soberanas e hipotecarias, el cuidado del importante comercio intrazonal, y las asimetrías en la productividad de los países miembro. Eventualmente alguien podrá irse del euro o reestructurar su deuda, pero a Alemania y Francia no les va a salir gratis y tendrán finalmente que apoyar.

P.: ¿Qué tan grave es el panorama para España, sindicada como la próxima víctima a rescatar luego de Portugal?

R.S.: España crece poco, tiene alto desempleo después del derrumbe de la construcción, y nadie sabe con certeza cuánto necesitarían sus bancos. La falta de información precisa sobre la situación de los bancos es preocupante, como se vivió en 2007 y 2008 con los estructurados con subprime. Las estimaciones, según el mercado, van de los 100.000 millones a 250.000 millones de euros. Un eventual episodio español no sólo sería un problema para sus residentes sino para sus acreedores y socios comerciales. La falta de información bancaria hace difícil estimar el contagio de un accidente, lo cual puede inducir a retirarse de la zona cercana.

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