4 de abril 2011 - 00:00

Steinhardt: sobre padres terribles e hijos inmaduros

Heidi Steinhardt: días antes de actuar en «El rey se muere», de Ionesco, tiene otras tres obras propias en danza.
Heidi Steinhardt: días antes de actuar en «El rey se muere», de Ionesco, tiene otras tres obras propias en danza.
Mientras ensaya «El rey se muere» de Eugène Ionesco bajo las órdenes de Lía Jelín, (a estrenarse el viernes en el Centro Cultural de la Cooperación), la actriz y directora Heidi Steinhardt sigue atenta a la reposición de «El sepelio» (La Carbonera, domingos a las 18), «Después del borde» (El extranjero, domingos a las 21) y «El trompo metálico», su exitosa opera prima, que volverá en mayo a La Carbonera. Dialogamos con ella:

Periodista: Háblenos de estas tres obras suyas. Todas incluyen padres terribles e hijos inmaduros o fijados al pasado.

Heidi Steindhardt: Es verdad. En todas hay padres, madres, ausencias, abusos, descuidos... Pero las tres son bien distintas. En «El sepelio» y «Después del borde» está más acentuado el tema de la muerte. La primera tiene un primer acto gracioso y después se va poniendo más densa. Son tres hijos varones inmaduros y sometidos a la figura materna. No quise presentarlos como víctimas de una madre loca y mala, porque es algo que arman entre todos. Ellos no hacen nada por romper su dependencia económica porque, además, siempre es más fácil rotularse como víctima y poner afuera lo que en realidad es responsabilidad propia. «Después del borde» ya no oscila entre el humor y el drama. Sus protagonistas permanecen en el dolor. Y allí está más presente la falta de cuidado, la desprotección y el abandono que ejercen algunos padres.

P.: En cambio, «El trompo» abunda en escenas de humor, como aquella en la que padre, madre e hija juegan al tutti fruti con rubros muy eruditos: reyes absolutistas del siglo XVII, matemáticos de la edad media...

H.S.: «El trompo» tiene mucho humor y navega en un mundo onírico con rupturas poéticas concretas que lo acercan al drama. Es una obra que nos dio muchas satisfacciones, ya va por la quinta temporada. También la hicimos en España durante dos meses y ahora la llevaremos a Miami y al Festival de Cuba. «El sepelio» tiene un planteo más realista y creo que «Después del borde» es mi obra más osada, en todo sentido. Fue una producción muy costosa, casi de circuito comercial. También la considero muy riesgosa porque reúne seis monólogos femeninos cuando en general se tiene el prejuicio de que este género aburre.

P.: Recordemos que son historias muy conflictivas relacionadas con el incesto, la autodestrucción, la locura, los amores contrariados, la muerte de seres queridos...

H.S.: Y sus personajes tienen autonomía narrativa, pero a la vez comparten una especie de limbo. No sé sabe bien donde están. Son mujeres ligadas por el dolor y la falta de salida. Hay gente que se mata cuando el sufrimiento se le vuelve insoportable, pero hay otra que no lo hace y está más allá de todo. Y yo me pregunto ¿dónde está esa gente? ¿qué hay más allá del dolor cuando todavía la muerte no llega? Ese sería el planteo de la obra.

P.: El discurso de la anoréxica es uno de los más impresionantes.

H.S.: Investigamos mucho sobre el tema. En la web abundan los blogs de anoréxicas y bulímicas. En general se titulan «pro ana» o «pro mia», ana por anorexia, mia por bulimia. Nunca tuve una experiencia cercana pero leí muchísimo. En cambio, hay otros de los temas de la obra que me resultaron más familiares. Yo quedé huérfana de padre a los cuatro años. Para mí fue muy perturbador tener que investigar sobre estos transtornos de alimentación. A veces teníamos que abandonar por unos días la lectura de estos blogs, porque nos impresionaban demasiado. Su apología de la muerte roza la poesía. Es muy interesante lo que escriben estas chicas. Algo así como la sublimación del cuerpo a través de un discurso impregnado de pensamiento romántico. Leer un blog de ésos es como estar leyendo una sinopsis muy moderna de «Giselle». Por otro lado, dan tips y distintos trucos para sostener estas enfermedades. Por eso a estos blogs los bajan de Internet, es un material pernicioso. Pero enseguida reaparecen en un dominio distinto. Internet casi no tiene reglamentación y al ser gratis uno puede escribir lo que quiera y de quien quiera.

P.: ¿Cuándo empezaron a proliferar esos blogs?

H.S.: Cielo Latini fue la precursora. Hace más de seis años creó el blog «mecomoamí», donde daba consejos para seguir ayunando como un camino hacia la perfección. Su primer libro, «Abzurdah», donde narra sus experiencias de adolescente, se convirtió en bestseller. Después publicó otro, «Chubasco», que no llegué a leer.

P.: Es raro que un tema como este no haya capturado toda la obra.

H.S.: Los otros personajes no tienen un síndrome tan concreto, pero cobran una dimensión dramática muy profunda, como la mujer que habla en la bañera con su padre muerto. Esa escena la hago yo y es desgarradora. Hay otros personajes más divertidos como el de la mujer que junta cosas; pero convengamos que aparecen otros temas quizás más tremendos que la anorexia, porque de ésta es posible zafar. Es una obra dura. Hay gente a la que le gusta mucho porque ofrece una posibilidad de reflexión y hay gente que no tiene ganas de ir al teatro a angustiarse.

P.: La angustia no es un problema, lo que el público no quiere es aburrirse.

H.S.: Bueno, yo estoy segura de que con ninguna de estas tres obras se van a aburrir. Todo lo contrario.

Entrevista de Patricia Espinosa

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