8 de diciembre 2011 - 00:00

Stiglitz: “La Argentina demostró que existe vida después de la muerte”

«La Argentina demostró que hay vida después de la muerte y que se puede crecer luego de una reestructuración». La frase pertenece al premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, que ayer disertó por segundo día consecutivo en la Argentina, esta vez, en un seminario organizado de manera conjunta por el Banco Mundial y el Ministerio de Economía.

Stiglitz hizo una larga exposición -de más de una hora y media- en la que ahondó sobre la crisis que atraviesan varios países europeos. A su mesa de presentación se sumaron la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el futuro vicepresidente, Amado Boudou, y el designado ministro de Economía, Hernán Lorenzino. Como en otras oportunidades, elogió a la Argentina y la señaló como «el ejemplo a seguir» en la renegociación de deuda. Mencionó que «la introducción de los bonos atados al PBI en los contratos refleja un intento por decir o reconocer que nadie sabe cómo le va a ir en el país en el futuro», en el sentido que de esta manera «la Argentina encontró la solución correcta de compartir el riesgo: si nosotros crecemos más, vamos a poder pagar más».

Luego de finalizado el seminario internacional de deuda denominado «El vacío en la arquitectura financiera internacional», el economista dio una breve conferencia de prensa. Prefirió decir que «no estaba en tema» cuando este diario le preguntó su opinión sobre la decisión oficial de dar marcha atrás con los subsidios.

Sí, en cambio, respondió sobre la inflación. «Es inevitable que exista cuando una economía se acerca a la plena utilización de los recursos», justificó y agregó: «Hay que identificar los cuello de botellas e intentar superarlos. Hasta lo que entiendo, es la estrategia que se sigue hoy en la Argentina».

A continuación, los principales puntos de su exposición sobre la crisis de deuda europea: 

  • Nadie va a decir que quiere pasar por lo que pasó Argentina. Reestructurar la deuda es costoso, pero no reestructurarla es más costoso. No existe un mecanismo ordenado para hacerlo.

  • Un punto que se plantea varias veces es la tendencia a la demora en la resolución de los problemas de la deuda. El ejemplo de la Argentina es hoy muy pertinente para Europa.

  • Existen diferencias entre reestructuración de la deuda privada y la deuda soberana. En la primera, se tiene la lista de los acreedores, pero en la última el problema es quiénes son los acreedores.

  • Los mercados crediticios querrían que cuando un país reestructura, se lo castigue para siempre. Los países no deberían pedir dinero al exterior, salvo circunstancias particulares como si se encuentra un pozo de petróleo que pueda asegurar ingresos en el futuro.

  • Hay una broma que circula sobre la Argentina, que es que el FMI y los acreedores nunca podían aceptar como respuesta un sí en la renegociación de la deuda porque significaba que estaban siendo muy benévolos. Los acreedores buscan maximizar su retorno, entonces no quieren que el repago sea demasiado fácil.

  • Al FMI se lo ve como el cartel de los deudores. Ellos querrían serlo, pero no son tan efectivos.

  • Deberíamos tener un organismo de quiebra mundial que establezca normas stándar para mediar en las disputas y solucionar los problemas de deuda soberana, pero eso no va a ocurrir de la noche a la mañana.

  • El costo de la reestructuración lo soportan diferentes actores políticos que no geel problema. Es decir, los ciudadanos tienen que soportar el peso. Plantea problemas de inequidades e injusticia.
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