Sting junto a la
prestigiosa
soprano
española Sylvia
Schwartz en la
ópera
experimental
«Welcome to the
Voice», que se
estrena hoy en
Paris, con su hijo
Joe Summer y
Elvis Costello en
el elenco.
París (EFE)- Dos estrellas mundiales del rock, Sting y Elvis Costello, debutarán hoy en el Teatro del Châtelet de París junto a la soprano española Sylvia Schwartz en la ópera «Welcome to the Voice», de Steve Nieve, una oda al amor, a la voz' y, muy en particular, a la ópera.
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Se trata de una obra experimental llena de evidentes audacias pero clásica también, prototipo «emblemático» de los objetivos fijados para el Châtelet por su director, Jean-Luc Choplin, redescubridor en París de la zarzuela y promotor de espectáculos que reúnen universos a menudo contrapuestos como el cine, la lírica y, ahora, el rock.
La realizadora Muriel Teodori, esposa del compositor y pianista Steve Nieve, escribió el libreto y dirige la puesta en escena de «Welcome to the Voice», presentada en versión concierto en el Town Hall Theatre de Nueva York en 2000.
Los decorados de este espectáculo, que es también un homenaje al movimiento obrero revolucionario, a la alquimia transformadora y a la fuerza de la sensualidad, son de Bernard Arnould, mientras que Wolfgang Doerner dirige el Ensemble Orchestral de París, el director del Coro del Châtelet es Wolfgang Doerner.
Sting se unió al proyecto en 2003, cuando el compositor y pianista de The Attractions, el grupo de Costello, coincidió con él en el Rock and Roll Hall of Fame and Museum, de Ohio (EE.UU.).
La idea de «experimentar su voz» junto a una soprano encantó al líder de The Police, quien en una grabación hecha en 2007 por Deutsche Grammophon interpreta ya junto a Barbara Bonney el papel de Dionysos, obrero metalúrgico hijo de un emigrante griego que descubre la ópera por casualidad, en casa de un primo suyo, al oír la voz de Lilly (la española Sylvia Schwartz, residente desde hace tres años en la Staatsoper de Berlín y futura soprano de «Vespro della Beata Vergine», de Claudio Monteverdi, el próximo enero, en el Châtelet.
Como el dios griego «del Eterno Retorno» y de los « encuentros imposibles», nacido de una mortal y de la pierna de Zeus/Júpiter, a quien los romanos convirtieron en el dios del vino, el Dionysos del Châtelet, logra pasar de «un estado a otro» impulsado por lo que Muriel Teodori define como «trance permanente». Extasis musical que lo lleva a enamorarse perdidamente primero de una «Voz», con mayúsculas, y luego de su soprano propietaria, para mayor desesperación de sus compañeros sindicalistas y del policía (Elvis Costello), que intenta evitar con éxito parcial la utópica transformación.
Sobre el escenario también habrá tres figuras fantasmales, en representación de Carmen, Norma y Butterfly, heroínas de otras tantas tragedias líricas en las que el amor se paga con la muerte y que sugieren siniestras soluciones al dios-obrero- Sting. Las voces de esos tres fantasmas femeninos son de las sopranos Anna Gabler y Sonya Yoncheva, y la mezzosoprano Marie-Ange Todorovicth. El hijo de Sting y cantante del grupo británico Fiction Plane, Joe Summer, hace el papel del amigo metalúrgico que invita a Dionysos a abandonar su obsesión por esa música burguesa.
Al igual que sus compañeros de reparto, la soprano Sylvia Schwartz no abandona la lírica para actuar como tampoco trastocan su respectivos estilos los famosos rockeros.
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