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SU DINERO PERSONAL: El lento retorno
"Quisiera saber qué retorno puedo obtener si invierto mis ahorros en esculturas. Tengo entendido que lo más común es hacerlo en pinturas, pero me interesaría conocer mejor este otro lado del mercado. Además, qué cuestiones debo tener en cuenta a la hora de elegir la escultura como refugio de valor". (Francisco Cagliari, Recoleta.)
Las esculturas de artistas famosos son las que mayor rentabilidad generan. Arriba a la izquierda: Afrodita de Cárlos de la Cárcova. Abajo: Escultura de Ennio Iommi. Arriba a la derecha: Cabeza de Juan Stoppani. En el medio: La Pareja de Líbero Badií. Abajo: uno de los famosos hombres con sombrero de Antonio Seguí.
Osvaldo Centoira, director de la galería que lleva su nombre y miembro de la Asociación Argentina de Galerías de Arte, explicó que, al igual que en la pintura, el valor de una escultura se lo da el artista. Su trayectoria es fundamental para determinar su precio. La explicación es sencilla: Una obra del famoso escultor argentino Lucio Fontana hecha en madera vale cientos de veces más que una obra de mármol de un artista sin renombre, aclaró Centoira.
De todas maneras, como inversión a largo plazo se puede apostar a jóvenes artistas que participen de salones, muestras y bienales, que logren premios y reconocimiento, con la vista en que sus obras adquieran valor futuro.
Las esculturas se pueden comprar en galerías, subastas, muestras de arte, etcétera. Incluso hay quienes deciden vender su arte por internet. Sin embargo, como refugio de valor este mercado sufre hoy un descenso de su actividad. Mejor posicionadas están las pinturas, que suelen tener más ventas. De todas maneras, ante la necesidad de liquidez hay poseedores de esculturas que optan por venderlas y compradores que las buscan como un retorno interesante a largo plazo.
Al adquirir una escultura, en primera instancia, Centoira recomienda que la obra sea del gusto de quien la está comprando y que tenga sentido estético, ya que el fin primero es el de decoración y se supone que es el propietario quien hasta su venta va a convivir con la obra.
Si se ve al arte como un refugio de valor, es fundamental hacer previamente un estudio del artista, su participación en el mercado, su trayectoria y su presencia, tanto nacional como internacional, ya que es esto lo que determina el precio de la escultura.
Hoy hay una limitada oferta de obras valiosas en venta y las pocas disponibles son de difícil acceso por sus altos precios. Es evidente que es un mercado muy atado a las variables macroeconómicas. Como solución, muchas galerías tientan a los compradores ofreciendo planes de pago.
También hay un mercado de nuevos artistas en el que con 1.000 pesos ya se puede comprar una obra competitiva. De todas maneras, es difícil pensar este tipo de obras a la espera de un retorno interesante.
Algunos galeristas recomiendan esperar dos o tres décadas, suponiendo que de esta manera se puede llegar a conseguir un retorno del 10% anual acumulativo, siempre y cuando el artista logre consolidarse en el mercado.
En cuanto a los materiales, el bronce suele ser el más caro, seguido por el mármol, dado que es algo más fácil de ser trabajando.
Inventé un producto y quiero saber cómo obtener el derecho exclusivo sobre éste para que nadie más lo pueda comercializar. Además, qué tipo de protección puedo lograr sobre el invento y si es transferible.
(Josefina Lezama, Parque Patricios.)
Patentar una idea es fundamental para tener la exclusividad de una invención, dado que si no, cualquier otra persona la puede comercializar y proclamarse dueña del producto.
Serán patentables las invenciones de productos o de procedimientos siempre que sean nuevas, entrañen una actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial. Así lo plantea la Ley 24.481 de patentes de invención y modelos de utilidad, que brinda un derecho exclusivo sobre lo patentado.
Sin embargo, Diego Domma, agente de la propiedad industrial del Estudio Domma, aclaró que si el invento ya existe pero otra persona lo mejoró de manera novedosa, por ejemplo desde el diseño, también es protegible, debido a que se utilizan procesos nuevos para algo ya creado. En tanto, no son patentables los descubrimientos, las teorías científicas y matemáticas, las reglas para juegos, etcétera.
El Estado otorga al inventor una patente por 20 años desde el momento de la solicitud, un trámite un tanto engorroso teniendo en cuenta que tarda como mínimo unos tres años en concretarse. De todas maneras, una vez presentada la solicitud, el producto se puede comercializar con patente en trámite. No implica esto un riesgo tan grande de copia, ya que en el momento en que comienza el trámite se obtiene un derecho de prioridad ante cualquier otra persona que quiera registrarlo.
Ahora bien, si uno comercializa un producto ya existente, hay una altísima probabilidad de ser demandado. Por eso, Domma aclaró que antes de comenzar el patentamiento de una invención es fundamental hacer una búsqueda de antecedentes. Es decir, asegurarse d que el producto no existe. Esto se realiza a través de un agente de la propiedad industrial o directamente en el INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Industrial Argentina), organismo encargado de conceder las patentes. Una vez chequeada la originalidad, se debe presentar una solicitud de patentamiento en el organismo, ubicado en Paseo Colón 717. En ella se debe incluir, además de los datos del inventor, una declaración explicando por qué se solicita la patente, la identificación del solicitante, una descripción y una o varias reivindicaciones.
La primera tasa que se debe pagar depende de muchísimos aspectos, como el tipo de invento o si el solicitante es una persona física o jurídica. Los costos varían aproximadamente entre 500 y 2.000 pesos. En tanto, las pequeñas y medianas empresas, particulares, universidades públicas nacionales o provinciales e instituciones de finalidad no económica pagan una tasa más baja.
Una vez concedida la patente, deben pagarse anualidades para su mantenimiento. La ley de patentes estipula que opera la caducidad de pleno derecho; es decir, caduca la patente si no se paga esta cuota anual. El canon por año es mucho más bajo que la primera tasa a pagar. Parte de los 240 pesos, dependiendo de la invención, por lo que es realmente accesible mantener el patentamiento vigente.
En cuanto a la transferencia de la patente, es posible realizarla. Al igual que un título de propiedad sobre un inmueble o un automóvil, la patente se puede transferir ya sea vendiéndola, mediante una herencia o incluso se puede regalar a través de una cesión de derechos.
Cabe destacar que la protección obtenida es territorial; o sea, corre sólo en la Argentina. Si se quiere ampliar el derecho de propiedad de la invención a otros países se deberá realizar en cada uno de ellos el trámite de patentamiento. Sin embargo, a través del convenio de París del cual la Argentina forma parte, se puede gozar de un certificado de prioridad para presentar la misma solicitud que se presenta en el INPI en alguno de los 30 países miembros de este tratado.
Producción: Andrea Glikman
@AndyGlikman
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