El aumento será de 12% más pagos no remunerativos. El Gobierno incluyó un empleador nuevo.
El gremio de encargados de edificios acordó una suba salarial de 12% más el pago de $ 6.000 no remunerativos y una revisión en septiembre. El acuerdo, que implicará un aumento de bolsillo en torno del 13,6%, tendrá un impacto de al menos 5,5% en las expensas que pagan los propietarios de edificios con porteros. La paritaria fue firmada ayer entre el gremio, Suterh, y tres cámaras empresarias: una de propietarios, que por primera vez participa de la negociación por iniciativa del Gobierno para desbalancear el reparto de fuerzas histórico en el sector, y dos de administradores.
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El aumento se distribuirá en un primer pago de 8% con los sueldos de abril y se completará en agosto con el 4% restante. Mientras que el monto no remunerativo se dividirá en tres cuotas iguales de $2.000 cada una en junio, agosto y octubre. Esos pagos extraordinarios equivalen a $500 mensuales o 1,6% sobre un salario promedio de 30 mil pesos. Se calcula que el 40% en promedio de cada incremento salarial se traslada al valor de las expensas. Al igual que otras paritarias firmadas en las últimas semanas se incluyó una cláusula de revisión al cumplirse seis meses de vigencia.
Según informó el Ministerio de Trabajo el entendimiento contó con la firma de la Federación de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Fateryh), que conduce a nivel nacional Víctor Santa María, en tanto que por el sector empleador lo hicieron la Unión de Administradores de Inmuebles (UADI), la Asociación Inmobiliaria de Edificios de Renta y Horizontal (Aierh), y la Asociación Civil de Propietarios de Inmuebles de Renta y Horizontal (APH).
Fue la primera paritaria con la inclusión de la APH, que por años reclamó ser incorporada a la discusión al reivindicar la condición de los dueños de departamentos de pagadores en última instancia de los aumentos de los encargados. El 31 de enero este diario reveló que la cartera laboral había dado el aval a la incorporación de una tercera entidad a la negociación para desbalancear un esquema que en los últimos años había beneficiado los reclamos de Santa María. Desde el Ejecutivo alegaron que la inclusión terminaría por desinflar los aumentos y, de ese modo, rebajar el impacto en las expensas.
La maniobra coincidió con una etapa en la que Santa María reforzó un perfil opositor al Gobierno nacional tanto como dirigente del PJ como en acciones coordinadas con Hugo Moyano y otros sindicalistas disidentes. Ese rasgo perdió fuerza en las últimas semanas y el dirigente en la actualidad forma parte de las negociaciones por una nueva CGT de sesgo más dialoguista.
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