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Suburbios de Damasco sufren los combates más feroces
Milicianos opositores toman posiciones en la provincia de Idlib, norte de Siria. La dictadura de Bashar al Asad no logra frenar la insurrección.
Muchos residentes contactados por la prensa internacional indicaron que podían escuchar fuertes explosiones, persistentes disparos y sirenas. Se veía una gruesa cortina de humo sobre el cielo de Damasco en transmisiones de video en vivo por internet. «No lo puedo creer, se escuchan increíblemente cerca», resaltó un residente de un distrito cercano a los enfrentamientos, vía telefónica.
El activista Samir al Shami, que habló a los medios por la red de videollamadas Skype desde Damasco, especificó que la violencia se estaba desarrollando en el distrito de Tadamon, en el sur de la capital, tras una noche de enfrentamientos continuos en el distrito Hajar al Aswad. «Ya hay algunos heridos y los habitantes intentan salir del área. También hay vehículos blindados que se dirigen hacia la parte sur del barrio», dijo. «En esa área la gente que vive es pobre», y allí se concentra el mayor número de opositores contra el régimen de Bashar al Asad. Debido al cerco informativo impuesto por las autoridades, es muy complicado para la prensa internacional comprobar la autenticidad de las versiones.
En general, los choques entre fuerzas del Gobierno y los insurgentes se han desarrollado en la noche, cada vez con más frecuencia. Pero las intensas batallas en el día serían un nuevo síntoma de la gravedad del conflicto. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos indicó que la cifra de muertos de ayer ascendía a por lo menos 80 en todo el país, 57 de ellos en Damasco.
Los países occidentales, sus vecinos árabes y Turquía formaron una alianza contra Asad. Pero hasta ahora la diplomacia ha tenido escasa influencia, ya que los aliados del líder sirio, China y Rusia, han bloqueado las medidas del Consejo de Naciones Unidas y de Occidente.
En ese marco, se estaban llevando a cabo
investigaciones en torno al asesinato de cerca de 200 personas en Tremseh la semana pasada por parte de las fuerzas oficialistas. En ese marco, enviados de Naciones Unidas regresaron ayer al pueblo para juntar más datos en el terreno tras encontrar sangre, casas dañadas e indicios de uso de artillería, aunque la evidencia no fue concluyente sobre el alcance de la matanza.
Confesión
«El ataque se dirigió evidentemente contra determinados grupos y edificios, sobre todo de desertores del Ejército y activistas», comunicaron los Cascos Azules la noche del sábado tras una primera investigación en Tremseh.
El Gobierno confesó haber matado a varias decenas de combatientes enemigos en Tremseh la semana pasada, pero negó acusaciones de una masacre o del uso de armamento pesado. Testigos oculares hablaron de «personas degolladas a sangre fría».
«Cualquier persona que se levante en armas contra el Estado se va a encontrar en confrontación con el Ejército», dijo el vocero de la Cancillería, Yihad Maqdisi, en una conferencia de prensa. Según el funcionario, «Tremseh fue invadida por grupos terroristas que aterrorizaron a la población y establecieron locales de comandancia, almacenes de armas y centros para torturar a los secuestrados» en algunos edificios de la población, situada en la provincia central de Hama.
De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, se estima que desde que comenzó la represión del régimen, en marzo de 2011, ya murieron cerca de 17.000 personas.
Agencias Reuters, ANSA, EFE y DPA


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