14 de enero 2011 - 00:00

Sucesión de clips para fans de Cher y Christina Aguilera

«Noches de encanto» reúne todos los lugares comunes del género musical. Christina Aguilera, como la ingenua que triunfa gracias a la buena samaritana Cher, no actúa mal, pero lo que mejor hace es cantar.
«Noches de encanto» reúne todos los lugares comunes del género musical. Christina Aguilera, como la ingenua que triunfa gracias a la buena samaritana Cher, no actúa mal, pero lo que mejor hace es cantar.
«Noches de encanto» (Burlesque , EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir..: S. Antin. Int.:Cher, C. Aguilera, A. Cumming, E. Dane, S. Tucci, P. Gallagher.

Salvo los fans a muerte de Cher o de Christina Aguilera, difícil encontrar a quién recomendar este musical que toma algo de varias películas clásicas del género y los une de manera tan forzada y sobreproducida, que nunca termina de cerrar en su intento de ofrecer algo de lo que tan bien hacía gente como Bob Fosse.

El argumento sobre la inocente chica de pueblo que triunfa en la gran ciudad alberga todos los lugares comunes habidos y por haber, y, como todo es bastante obvio y previsible, realmente los pausas entre números musicales y canciones se vuelven cercanas a lo insoportable. Por otro lado, las canciones no son especialmente memorables, aunque la puesta en escena y las coreografías siempre están tan recargadas que al menos siempre hay algo interesante para ver en la pantalla (además del atractivo inherente a las chicas ligeras de ropa propias del cabaret donde transcurre la acción).

Básicamente, esta sucesión de clips musicales superproducidos tiene una historia que es puro relleno, y la presencia de Cher como la mujer fuerte que le da la gran oportuidad de su vida a la pobre y tímida huerfanita pronta a vestir lencería erótica ayuda apenas a levantar el interés de esos escalofriantes tiempos muertos que abundan en las verdaderamente excesivas casi dos horas de metraje. Christina Aguilera tiene un rol totamente distinto al de su personalidad como artista, y si bien no actúa del todo mal, lo que sigue haciendo mejor es cantar, tal com se ve en dos de las mejores y mas rescatables escenas de esta película que tal vez algún día se convierta en objeto de culto para los amantes del kitsch.

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