16 de julio 2009 - 02:03

Sugestiva transferencia de acciones en Botnia

• Cambio de dueño se produce poco antes de que La Haya se defina

Tapio Korpeinen, alto ejecutivo del grupo UPM, explica por qué Botnia se concentrará en las operaciones de Finlandia. El comprador ya era accionista principal de la papelera.
Tapio Korpeinen, alto ejecutivo del grupo UPM, explica por qué Botnia se concentrará en las operaciones de Finlandia. El comprador ya era accionista principal de la papelera.
Tras una inversión cercana a los u$s 1.100 millones y años de batallar con los asambleístas de Gualeguaychú, la empresa finlandesa Botnia decidió irse de Uruguay y vender su planta de Fray Bentos y los campos de eucaliptos.

En una conferencia de prensa que brindó en Montevideo, el director de Celulosa de la compradora, Tapio Korpeinen, explicó la operación: «Se trata de una reestructuración de la participación de las acciones de la empresa». Agregó que se había firmado una carta de intención por la cual Botnia y Forestal Uruguay son transferidas a UPM, que será su nueva propietaria. Los trámites legales quedarían completados antes de que termine el año.

La operación sería en el mejor de los casos un «spinoff» (especie de escisión) y en el peor escenario una autoventa, dado que hoy UPM posee el 47% de las acciones de Botnia, y las también finlandesas M-Real y MetsTMliitto Cooperative tienen el 30% y el 27%, respectivamente.

Cuando se complete la reestructuración, UMP tendrá prácticamente el total de las acciones de la planta de celulosa de Botnia instalada en la localidad uruguaya de Fray Bentos, y de Forestal Oriental, encargada de las plantaciones de eucaliptos, con una mínima participación por parte del grupo inversor uruguayo Otegui.

«Esto significa que MetsTM-liitto se enfocará en las operaciones en Finlandia, donde Botnia posee cuatro plantas de celulosa, para tener el control directo de esas operaciones, en las que UPM reducirá su participación», explicó el ejecutivo finés. «A cambio, UPM se enfocará en Uruguay, donde la propiedad de Botnia nos será transferida».

Cabe recordar que la planta de celulosa de Botnia está ubicada en los alrededores de la uruguaya Fray Bentos, a unos 380 kilómetros de Montevideo, y casi enfrente de la localidad argentina de Gualeguaychú, en la que un grupo (cada vez más reducido, es cierto) de ambientalistas mantiene cortado el puente binacional desde hace más de dos años en protesta por la construcción de esa fábrica.

El conflicto escaló hasta límites casi inimaginables, en buena parte por el apoyo y el posterior retiro del mismo, que le dieron a la protesta los gobiernos nacional y provincial. Se llegó incluso a plantear, sin aparentemente ninguna base científica que respalde la denuncia de contaminación, la demolición de la planta ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Rechazo

El planteo fue rechazado de plano por ese alto tribunal, justamente por ausencia de pruebas sobre los supuestos daños ambientales que provocaría Botnia, pero dejó abierto un plazo para que la Argentina presente pruebas adicionales, en caso de que pudiere reunirlas. Ese plazo está por vencer en los próximos días, por lo que no parece casual el anuncio de los finlandeses, a tan poco tiempo de que La Haya se expida en forma definitiva sobre esta cuestión.

Ronaldo Beare, gerente general de Botnia en Uruguay, destacó que «la actividad de la empresa no cambiará. Los accionistas son los mismos, sólo se modifica el porcentaje de participación», pero el plan de negocios de la empresa y sus actividades seguirán de la misma manera».

Korpeinen destacó que UPM «hace más de dos décadas que está presente en Uruguay en negocios forestales y por ello la compra casi del total de las acciones de Botnia es un paso lógico para seguir creciendo en nuestras operaciones en el país».

UPM es uno de los mayores productores forestales del mundo, con actividades en 14 países; en 2008 facturó 9.500 millones de euros y produce el 70% del papel que se consume en Europa. La reestructuración del paquete accionario del grupo implicará para UPM incrementar su deuda neta que devenga intereses en 400 millones de euros, además del pago de 90 millones de euros. No obstante, según indicó UPM en un comunicado, estas cifras no afectarán de forma negativa a la empresa y se espera que la transacción «tenga repercusiones positivas» en la cuenta de resultados de 2010.

Agencias Reuters y EFE

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