17 de diciembre 2015 - 00:55

Supermartes de catarsis, o cómo el peronismo cortó luna de miel

• EL DECRETAZO DE LA CORTE DIO EL PRETEXTO PARA QUE LA PROMESA DE MANSEDUMBRE PASARA A MEJOR VIDA

Tensión en cumbre de intendentes peronistas: Julio Pereyra se quejó de proyecto macrista de reemplazar por una agencia la Federación de Municipios. Julio De Vido hizo cristinismo bajo la mirada pensativa de Rafael Follonier.
Tensión en cumbre de intendentes peronistas: Julio Pereyra se quejó de proyecto macrista de reemplazar por una agencia la Federación de Municipios. Julio De Vido hizo cristinismo bajo la mirada pensativa de Rafael Follonier.
 Un supermartes de catarsis peronista demostró que Mauricio Macri apenas tuvo 48 horas de mansedumbre por parte del peronismo al que derrotó en las elecciones. Un nostálgico presente en la noche del martes en el quincho del SMATA, donde el peronismo bonaerense ensayó un primer encuentro catártico después de las elecciones, ilustró el clima con cierto entusiasmo, citando a Pappo Napolitano: "Se está acabando el oxígeno de esta atmósfera de paz". El comentario expresa con claridad el clima de ese encuentro de la llamada "Peña Bonaerense", una creación del diputado Carlos Kunkel para nuclear al bloque de diputados que son o han sido, y algunos que quieren volver a serlo. Fue una herramienta de la campaña y la recuperó el diputado de Florencio Varela para enfrentar las primeras horas del Gobierno Macri.

El decreto de designación de jueces de la Corte sin acuerdo del Senado les sirvió a estos peronistas para declarar el final de una luna de miel que nunca pensaron sería tan corta. El nuevo Gobierno, entienden, no camina con códigos, ni aquellos que dicen haber cerrado las autoridades del nuevo Congreso con sus antecesores, como es el caso de Julián Domínguez con Emilio Monzó, dos caciques de la 4ª sección electoral de la provincia. Los listados de empleados que tambalean en sus puestos y que tenían promesa de continuidad y la respuesta, que entienden mezquina, a las concesiones institucionales del peronismo a Cambiemos en las dos cámaras calentaron, mejor que el asado que se sirvió, los llamados de la ronda de oradores a mantener la unidad del peronismo y mirar con ilusión la fecha de 2017 como la primera oportunidad de revancha.

Sobre todos pesa ya el compromiso de Daniel Scioli de salir a caminar desde marzo en una campaña por la senaduría bonaerense, que seguramente será el principal escenario de confrontación con el oficialismo. Nadie mostró compromiso con ese ticket, pero está Cristina Álvarez Rodríguez, de la mesa chica del sciolismo, y la intendente de La Matanza, Victoria Magario, quien, a su turno, reivindicó la gobernación sciolista: "No es cierto que la provincia esté quebrada, como dijo la gobernadora Vidal", clamó. Repasó indicadores y números que según ella sostienen esa gestión. Una manera de cantar hacia el lado de La Ñata.

El micrófono pasó por las gargantas más notables de ese padrón provincial: Kunkel llamó a mantener la unidad del movimiento y no distraerse en internismos. "Dividirse ahora es lo peor", clamó. En el mismo sentido se manifestó el senador Juan Manuel Abal Medina. Julián Domínguez deslizó ya un proyecto de ser candidato a diputado nacional en 2017, pero nadie avanzó en tantas precisiones.

Lo más cerca de una catarsis - casi una queja- estuvo en boca del sindicalista y anfitrión, Ricardo Pignanelli: "Estuve escuchando el último discurso de Cristina y esperaba que entre tantos agradecimientos dijera algo del movimiento obrero, que la apoyó durante diez años. Pero me quedé esperando, no dijo una sola palabra".

Miraron todos hacia el suelo, pero los recuperaron otros discursos también inflamados de críticas a la movida de Macri con los jueces de la Corte. El tono de las manifestaciones de "Wado" de Pedro, Héctor Recalde, "Cuto" Moreno y algún otro mostraron que la prédica republicanista de Elisa Carrió prendió entre ellos, que parecían los réprobos de esa historia, más que entre los oficialistas de hoy. Exageraciones dichas al calor del asado y de la necesidad de reivindicación de quienes nunca se soñaron en el llano.

Estaba Roberto Feletti, municipalizado en La Matanza, pero casi no habló, aunque asintió con la cabeza cuando alguno de los presentes condenó la baja de las retenciones como una transferencia de los recortes de ingresos fijos a los productores del campo y una merma de los impuestos coparticipables. No les llegó a los presentes el dato de que el campo también vota (lo hizo por Macri) y que el dinero siempre va para el mismo lado y que desviarlo desde Nación con brújula política fue una de las razones de la resistencia del voto moderado a respaldar al peronismo en las elecciones.

El grupo confirmó una exitosa convocatoria, más de 40 diputados y amigos, como Jorge Landau, apoderado del PJ y del FpV en la provincia y en la Nación, de quien dependen hoy los tiempos para que se cumpla el clamor de ese grupo, que el PJ provincial se reanime con una elección interna de autoridades nuevas que movilice a los afiliados.

El tono de la revancha animó otros encuentros que convirtieron a esa jornada en el supermartes. Por ejemplo, la reunión del bloque peronista de la Federación Argentina de Municipios, convocada por su titular, el intendente Julio Pereyra, para lanzar un llamado a la resistencia al envión macrista de apoderarse de ese sello. En esa reunión, que tuvo como asistentes ocasionales a Julio de Vido, que llegó al final, y un fugaz Rafael Follonier (exasesor presidencial), que pasó a saludar Juan Matteo -encargado de relaciones internacionales de la FAM- pero lo sentaron para la foto.

Pereyra
apareció en esa reunión amenazado por fuego de varias trincheras. Una es la del macrismo, que gobierna la Nación y la provincia y que ha mandado a decir que se terminó la FAM porque el Gobierno va a crear una Agencia Nacional de Asuntos Municipales que reemplazará sus tareas. "Les tuve que decir que la FAM se creó por ley, y no lo, sabían", contó el alcalde de Varela. Esa nueva estructura, ilustró, es una manera de desplazar al peronismo del manejo de ese sello que hoy es un foro político principal en toda la Argentina. Leyó una minuta en donde describió el balance de intendencias para cada partido: el peronismo maneja más de 700 y el oficialismo de hoy se acerca al centenar. Con eso el peronismo puede manejar la FAM

Alguien recordó que hasta finales de la década de los años 90 existía un acuerdo entre peronistas y radicales para turnarse en la presidencia del ente. Pero que en los últimos 15 años el peronismo había mantenido esa silla como propia. Si ese loteo hubiera existido, ahora la confrontación con los no peronistas sería seguramente más suave.

Pereyra describió la situación como una asonada del macrismo sobre las intendencias del peronismo, y logró esa tarde que los asistentes -todos intendentes peronistas- ratificasen su continuidad como cacique irreemplazable.

El segundo fuego que tuvo que resistir Pereyra fue la carta del nuevo alcalde de Resistencia, Chaco, Jorge Capitanich, quien invitó a que la próxima reunión de la FAM se haga en esa ciudad, como un homenaje al peronismo de esa provincia que recuperó la ciudad después de muchos años. Esa carta la llevó el intendente de la ciudad de Fontana, Chaco, Antonio Rodas, que se quedó esperando respuesta, La tuvo al rato cuando Pereyra dijo que para resistir el nuevo oficialismo la FAM va a abrir una sucursal en cada provincia con un delegado local y que el cuerpo de delegados es el que decidirá en dónde se harán las reuniones.

Pereyra
está advertido del proyecto de Capitanich de ponerse al frente de una recuperación del peronismo nacional desde el FAM, ya que él ha dejado de ser gobernador y el PJ en realidad es una mesa de gobernadores. Capturar la FAM para esa iniciativa, no lo ignoran en Buenos Aires, es para ponerla al servicio del ala cristinista del peronismo. Y ése no es hoy el juego para el peronismo bonaerense.

La presencia, sobre el final de le reunión, de De Vido alimentó esos recelos. El exministro de Infraestructura fue el mejor amigo de los intendentes peronistas de Buenos Aires durante el período kirchnerista. Esa cartera reguló la ayuda a los intendentes mediante un sistema de premios y castigos según la militancia de cada uno en la interna peronista. Le deben tanto que su presencia era esperable en esa reunión.

De Vido aprovechó para, ante el silencio de los presentes, entonar elogios hacia Cristina de Kirchner, a quien describió como la conductora indiscutible del movimiento. Esas efusiones de cristinismo no entusiasmaron mucho a los presentes, que saben que Daniel Scioli ya es candidato a una senaduría en 2017, y la música que acercó De Vido pareció anunciar que la expresidente puede competir por la banca que ya tuvo por Buenos Aires. Alguno, al salir, sintetizó: no vaya a ser que en 2017 se repita la fórmula Kirchner-Scioli a la senaduría.

Muy verde todo porque los peronistas de Buenos Aires siguen creyendo que la expresidente no hizo lo suficiente para que Scioli fuera presidente. Una interpretación voluntarista que no compromete a otros, allí presentes, que creen que el peronismo hizo una gran elección pero que, sencillamente, no le alcanzó para ganarle a Macri.

De Vido calificó al Gobierno de Macri como autoritario y que tomaba medidas dictatoriales como la designación de jueces de la Corte en comisión. También repitió el rap sobre el desfinanciamiento en provincias y municipios por el recorte de las retenciones que son coparticipables.

Acompañaron a Pereyra el vicegobernador de Santiago del Estero, José Emilio Pichón Neder, Fernando Espinoza -presidente del PJ-, Verónica Magario, Gerardo Bassi, jefe comunal de Goya (Corrientes), Alberto Descalzo, el jefe comunal de Concordia (Entre Ríos), Enrique Cresto, Patricio Mussi, quien confesó: "He aprendido de mi padre y de Julio Pereyra los valores del peronismo por eso es necesario escucharlos y nutrirnos de esas experiencias". Lo escucharon, entre varios más, Walter Festa (Moreno); Gustavo Menéndez (Merlo); Ismael Passaglia ; Oscar Ostoich Jorge Ferraresi (Avellaneda) , Carlos Linares (Comodoro Rivadavia- Chubut); Jorge Jofre (Formosa); Rolando Ficoseco (Perico-Jujuy); Juan Carlos Gioja ( Rawson- San Juan); Pablo Corsalini (Pérez- Santa Fe); Alberto Paredes Urquiza ( La Rioja) y Alejandro Bermejo ( Maipú-Mendoza).

La tercera tenida catártica la hizo el peronismo de Buenos Aires en la Capital Federal, en una convocatoria que hizo Julián Domínguez a su grupo de pertenencia, el "San Martín", que lo acompañó en la campaña a gobernador, y que tuvo también a Kunkel como figura central. Fue un desayuno en el quincho que tiene en su casa de Almagro el exembajador en el Vaticano Eduardo Valdés, cuyas paredes han escuchado cada cosa que alimentaría un hipotético manual de conspiraciones políticas (pero eso es para otra ocasión, es tarde).

En esa especie de museo literario-peronista que ha creado Valdés, estuvieron además de Kunkel y, por un momento el propio dueño de casa, abanderados del dominguismo como Mario Oporto, Juan Manuel Valdés, el yernísimo Camilo Vaca Narvaja, Adrián Puigross, el exradical Leopoldo Moreau, Gastón Arispe y otros desayunantes que se juramentaron también por la postulación de Julián diputado 2017.

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