7 de marzo 2012 - 00:00

Supermartes: pobre triunfo de Romney no le despejó el camino

Las apariciones públicas de Mitt Romney y Rick Santorum, y la omnipresencia de la religión marcaron ayer el supermartes, una trascendente jornada de la primaria republicana en diez estados de EE.UU.
Las apariciones públicas de Mitt Romney y Rick Santorum, y la omnipresencia de la religión marcaron ayer el supermartes, una trascendente jornada de la primaria republicana en diez estados de EE.UU.
Washington - Mitt Romney emergía anoche como ganador en los papeles del supermartes en el que diez estados votaron en las primarias republicanas. El más moderado de los cuatro conservadores que siguen en pie triunfaba al menos en el estado que gobernó, Massachusetts, y en Vermont y Virginia, al tiempo que peleaba voto a voto con Rick Santorum en el distrito clave de los que estaban en juego: Ohio.

La victoria nominal de Romney no obstante no le despejaba el camino a la candidatura presidencial para enfrentar a Barack Obama en noviembre, ya que ganó por márgenes menores que lo deseado por sus estrategas (salvo en Massachusetts, donde obtenía un 72% de los apoyos) y perdió en estados importantes, como Tennessee y Georgia. En el primero se alzó con la victoria el exsenador Santorum (según CNN), y en el segundo lo hizo el conservador radical Newt Gingrich, que se impuso con un 45% de los sufragios. De acuerdo con los resultados de todo el proceso de primarias republicanas, el rival del mormón Romney que verdaderamente cuenta a nivel nacional es el católico ultraconservador Santorum, que permanece en carrera. Con el escrutinio recién comenzado, éste también triunfaba en Oklahoma.

De los diez estados convocados a las urnas, Georgia era donde estaban en liza más delegados, 76, mientras que en Virginia, donde sólo competían Romney y el congresista ultraliberal Ron Paul, se disputaban 46. Allí sorprendió que Paul lograra un 41% de los votos, lo que marca la victoria amarga del candidato que, aun así, sigue siendo el favorito.

Además de los distritos mencionados, se votó mediante el sistema de caucus (asambleas partidarias) en Alaska, Idaho y Dakota del Norte.

Al no quedar definido el panorama, crecen las sombras sobre la figura de Romney, un multimillonario poco carismático que extremó su discurso para competir con sus rivales republicanos. Ese giro parece no conformar a sectores radicalizados, como el Tea Party, y a su vez lo aleja de votantes centristas, lo que define la ventaja que en todas las encuestas le lleva Obama.

Aunque está casi fuera de la competencia real, Gingrich no se rinde. En un mensaje a través de la red de Twitter, agradeció su triunfo con un «¡Gracias, Georgia! Es gratificante ganar mi estado de residencia de manera tan decisiva para lanzar nuestro impulso de marzo». Más tarde, ante sus partidarios, se declaró el candidato no deseado por Wall Street, hoy mala palabra para muchos norteamericanos. Hasta anoche, el expresidente de la Cámara sólo se había impuesto en Carolina del Sur.

Gingrich contaba hasta ayer con 33 delegados, frente a los 203 de Romney, más del doble que el exsenador Santorum, que acumulaba 92. El supermartes definía 419 de los 1.144 delegados necesarios para asegurarse la nominación presidencial republicana, que se anunciará en la convención de fines de agosto en Tampa.

La noche electoral estuvo precedida por proclamas de los republicanos que pronostican decisiones duras en caso de que alguno de ellos accediera a la Casa Blanca. En coincidencia con la visita al país de Benjamín Netanyahu, Romney, Santorum y Gingrich hablaron ante el Comité de Asuntos Públicos israelí-estadounidense, un lobby proisraelí. Por ejemplo, Santorum aseguró que, de ser elegido presidente, ordenaría a su administración «echar abajo» las instalaciones nucleares de Irán.

Romney afirmó de su lado que «estacionaría un portaaviones» a las puertas de Irán si es elegido presidente.

El multimillonario censuró a Obama por «distanciar» a Estados Unidos de Israel. Como hipotético presidente, su primera visita de Estado a la región tendría como destino Jerusalén, con el fin de «dejar claro al mundo» que «el vínculo entre Israel y Estados Unidos es inquebrantable», dijo Romney, entre aplausos.

En tanto, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich dijo que si fuera presidente, «socavaría y reemplazaría» al Gobierno iraní «con todos los medios al alcance salvo acción militar».

Agencias ANSA, EFE, AFP, DPA y Reuters; y Ámbito Financiero

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