30 de marzo 2012 - 00:00

Szuchmacher: el teatro como forma de exorcismo

Rubén Szuchmacher y un regreso doble a la actuación: «Escandinavia» y, en The Globe de Londres, el «Enrique IV, segunda parte» de Shakespeare.
Rubén Szuchmacher y un regreso doble a la actuación: «Escandinavia» y, en The Globe de Londres, el «Enrique IV, segunda parte» de Shakespeare.
Fue el duelo lo que llevó al celebrado director escénico Rubén Szuchmacher a retomar la actuación a diez años de su último trabajo actoral. En «Escandinavia», Szuchmacher da vida a un personaje que es y no es él, como rápidamente se ocupa en aclarar. El texto de Lautaro Vilo, codirigido por ambos en la sala «El Kafka», le permitió exorcizar la reciente pérdida de sus familiares más cercanos (padre, hermana, madre, tía) así como la muerte de su compañero. Todo ocurrió en un lapso muy breve, pero este prolongado duelo derivó finalmente en un espectáculo de intensidad dramática que también incluye varios pasos de comedia, y algunos toques de ficción, intriga y hasta humor.

Szuchmacher se considera afortunado de haber podido canalizar su dolor a través del arte y ya ha comenzado a trabajar en un nuevo proyecto de dirección, «Enrique IV, segunda parte» en el que también actuará junto a un numeroso elenco. A mediados de mayo llevará la obra a Londres, como invitado del Festival Internacional (y multilingüe) «Globe to Globe», dedicado a Shakespeare, en el histórico teatro shakespeariano The Globe a partir del 21 de abril. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Fue difícil transformar el dolor en hecho teatral?

Rubén Szuchmacher: Me resultó catártico, por tratarse de una experiencia artística, porque para catarsis ya tengo a mi analista. En todo momento procuramos evitar esa suerte de obscenidad que se genera cuando uno exhibe su vida.

P.: ¿Cuál sería la obscenidad?

R.S.: Cuando lo privado se hace totalmente público, sin ningún tipo de filtro y uno termina mostrando los calzones al mejor estilo «Gran Hermano».

P.: Bueno, no todo es circo mediático. También hubo un resurgimiento del «yo» íntimo en la literatura, en el teatro con los biodramas y en películas que navegan entre la ficción y el documental.

R.S.: Esto no es un Biodrama. Lo que lo sostiene y encarna es mi cuerpo. Yo pasé por la dolorosa experiencia de perder a mi compañero y luego Lautaro trabajó con elementos ficcionales que en la obra no se diferencian de lo que realmente pasó. Yo lo relaciono con otro de sus espectáculos, «American Mouse», donde él mismo recreaba en escena una experiencia que vivió en Disneylandia. También asocio a «Escandinavia» con dos libros que me interesaron mucho, «Montserrat» de Daniel Link, y «La intemperie», de Gabriela Massuh, en ambos hay una fuerte referencia al mundo personal.

P.: Usted ha dirigido obras de Shakespeare, Eurípides, Pinter y otros grandes autores. ¿Qué influencia tuvieron en su vida?

R.S.: Muchos de esos espectáculos me permitieron elaborar cuestiones bastante conflictivas. «Polvo eres», de Harold Pinter, me permitió elaborar el tema de los desaparecidos; «Galileo», de Bertolt Brecht, y «Decadencia», de Steven Berkoff, también me tocaron muy de cerca. Pero cuando monté «Rey Lear», con Alfredo Alcón, sufrí una crisis muy fuerte porque la última escena me recordó la muerte de mi padre. Yo no había elegido «Rey Lear» para hablar de eso. Nunca hice algo así, pero ahora necesitaba hacer algo artístico con mi dolor y funcionó. Volver a actuar fue una una manera de curarme.

P.: Hay gente que prefiere olvidar y no hablar más del asunto.

R.S.: Yo soy muy extremo y creo que un duelo hay que vivirlo a fondo. Hay una anécdota que salvando las distancia tiene mucho que ver con esto. En cuarto año dejé el colegio secundario, no hice quinto, y desde ese momento hasta que transcurrieron 27 años, todos los marzo y diciembre me decía: «tengo que dar una materia». Finalmente las di todas y fue genial porque yo no necesitaba ese título. Pero la única manera de resolver ese tema era encararlo y seguirlo hasta el final, como me pasó ahora.

P.: ¿Cómo prepara el proyecto de «Enrique IV segunda parte» en el The Globe?

R.S.: Es la primera vez que se hace este festival del que participan 37 países. Están representados todos los continentes y cada elenco va a actuar en su lengua nativa. Nosotros tenemos dos funciones: 15 y 16 de mayo.

P.: Está anunciado un «Hamlet» lituano, un «Mercader de Venecia» en hebreo, un «Ricardo III» en mandarín y hasta un «Otelo» en lenguaje de Hip Hop...

R.S.: Va a ser una experiencia fascinante y para mí es como cumplir el sueño del pibe. Por eso decidí actuar en la obra además de dirigirla. No fue sólo por las limitaciones de producción. Quise darme el gusto de actuar en The Globe. ¿Qué otra oportunidad iba tener de hacer Shakespeare en Londres y en castellano? No soy muy amante de que los directores actúen en sus propias puestas, pero en Inglaterra me lo voy a permitir. Después, cuando el espectáculo se estrene en el teatro Regio, en julio, compartiré el papel con otro actor. Así puedo viajar y seguir haciendo «Escandinavia».

Entrevista de Patricia Espinosa

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