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Táctica desesperada K para no quedarse sin Daniel Scioli
Daniel Scioli se mostró ayer con Cristina de Kirchner, a quien custodió Carlos Kunkel, en Berazategui, en medio de la polémica por su candidatura.
Este diario adelantó desde el viernes el pánico del Gobierno sobre un eventual revés en la Cámara que suprima a Scioli de la boleta K y desactive la maniobra que pergeñó Kirchner para potenciar, con el gobernador en la lista, el caudal electoral del 28 de junio e impedir amigos de caciques distritales con listas de la oposición.
Al final, a pesar de la resistencia de Scioli, se eligió el recurso más simple, el que hace varios días sugirió Landau en Olivos:
-Néstor: si Daniel y «Massita» manifiestan su voluntad de asumir, las impugnaciones se quedan sin argumento -opinó el apoderado.
-Entonces que lo hagan... -se iluminó el patagónico.
-A Scioli no le va a gustar -acotó un ministro.
-Que lo haga, después vemos -buscó cerrar el capítulo Kirchner.
Es, por estas horas, lo que más desea aunque, ayer mismo, recibió indicios de que con el «otrosí» incorporado al expediente, los camaristas Santiago Corcuera, Ricardo Munné y Alberto Dalla Vía tendrían elementos para habilitar la postulación del gobernador.
Un karma: el intríngulis de Scioli y Massa se potenció con la advertencia sobre otros candidatos, entre ellos, Nacha Guevara -que tuvo que mostrar su acta de nacimiento, como Clotilde Acosta, en 1940 en Mar del Plata- por flojedad en los papeles sobre la residencia.
Ayer, Scioli se encerró en el mutismo. No dirá más que lo que dijo hasta ahora y que, de manera más elegante, afirma en el «otrosí» que se incorporó el domingo al expediente: que llegado el momento tomará una decisión que, se sobreentiende, es no asumir.
Un enredo para el gobernador: si dice que asumirá, se somete a futuros pases de factura por una promesa incumplida; si dice que no asumirá, da motivos para que en la Justicia volteen su candidatura.


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