3 de agosto 2010 - 00:00

Tambalea el acuerdo opositor para modificar las retenciones

Elisa Carrió sentó ayer a Alfonso Prat-Gay para anunciar públicamente que no está de acuerdo con la segmentación de retenciones a la soja. Así, no pondrá trabas a un proyecto unificado pero firmará en disidencia.
Elisa Carrió sentó ayer a Alfonso Prat-Gay para anunciar públicamente que no está de acuerdo con la segmentación de retenciones a la soja. Así, no pondrá trabas a un proyecto unificado pero firmará en disidencia.
Dos diferencias mantenían ayer dividida a la oposición sobre el proyecto (aún sin definir) para modificar el actual esquema de retenciones a las exportaciones del agro. Sin dudas la pretensión de las entidades del campo de segmentar las retenciones a la soja es el punto que sigue complicando el acuerdo común que será tratado primero en el recinto de Diputados. Tanto es así que ayer Elisa Carrió anunció, en una conferencia de prensa, que no comparte el proyecto de la mayoría de la oposición para segmentar las retenciones a la soja. Carrió apoya la idea general de eliminar todas las retenciones, incluyendo trigo y maíz, pero dejando las que gravan a la soja con una reducción en relación con las que hoy rigen.

Así, la Coalición Cívica se diferenció del resto de la oposición que sí apoyan una segmentación entre pequeños, medianos y grandes productores.

Carrió, de todas formas, no amenazó con lanzar un proyecto propio que complique al resto del grupo. «Se intentará buscar un acuerdo con el resto de la oposición, y si no se consigue plantearemos disidencias en el dictamen y las defenderemos en el recinto; pero la idea es no obstaculizar», dijo.

«Nosotros llegamos a la conclusión de avanzar con esta iniciativa porque caminamos los pueblos, del interior, el campo; que no necesariamente tienen la postura que llevan adelante las superestructuras».

No es la única que plantea sus diferencias con las pretensiones de las entidades del campo. Federico Pinedo confirmó ayer que el bloque PRO «va a acompañar el dictamen del acuerdo, pero si está alejado de nuestras posiciones, quizás lo hagamos con una disidencia parcial».

El macrismo tampoco cree que sea posible la segmentación de las retenciones a la soja, pero sí en el Impuesto a las Ganancias que pagan los productores. El esquema que plantean es traspasar progresivamente los puntos que se pagan de retenciones como pago a cuenta en el Impuesto a las Ganancias: «Creemos que cada año tienen que ir pasando, disminuyendo las retenciones y pasar a cuenta de Ganancias».

Ningún bloque cuestiona hoy la eliminación de las retenciones al trigo, maíz y todo el resto de la producción, incluidos productos específicos de cada economía regional. El problema sigue siendo la segmentación en la soja. Inclusive los radicales aun no terminaron de unificar una posición. Hoy los diputados del campo Ulises Forte y Ricardo Buryaile, presidente de la Comisión de Agricultura, se reunirán con la mesa de conducción de la UCR para unificar posición dentro del bloque.

Pero ésa no es la única diferencia que mantiene la oposición. Aún no hay consenso sobre qué efectos se le reconocerán a la caducidad de la legislación delegada que vence el 24 de agosto, dentro de la que están las facultades al Poder Ejecutivo para fijar aranceles a las exportaciones. Graciela Camaño y el Peronismo Federal trabajan en ese tema. Mientras no existen dudas sobre la vigencia de todo lo actuado por el Ejecutivo antes de 2006, las decisiones que tomó la Presidencia después de esa fecha, sobre todo en materia de retenciones, están en la mira de la oposición. No hay acuerdo sobre si se mantienen en vigencia o no, diferencia esencial ya que podrían considerar derogadas esas disposiciones, abriendo una batalla en los tribunales entre el Gobierno y los productores que no reconozcan las retenciones.

La discusión, además, dejaría en blanco el régimen de retenciones hasta que el Congreso consiga sancionar un nuevo esquema.