Agustín Rossi se lo pidió hace una semana al resto de los bloques de Diputados: «No debatamos hoy el DNU. Les pido una sola semana». Lo hizo en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria que intentaba organizar la sesión de ese día que finalmente quedó sólo en una manifestación en minoría, por culpa de la propia oposición y por la velocidad con la que la dupla Rossi-Eduardo Fellner consiguieron levantar ese intento de derogar el DNU del Fondo de Desendeudamiento. Increíble ya que cinco minutos después el recinto mostraba 130 diputados presentes, suficientes para sesionar y aprobar cualquier ley. El pedido de Rossi tenía otra intención, además de frenar a la oposición: despejar por una semana el debate del decreto justo cuando el Gobierno anunciaba la fecha de lanzamiento del canje. El jefe del bloque kirchnerista finalmente consiguió lo que había pedido, pero no por los canales normales: una semana de plazo, que en realidad será menos ya que mañana toda la oposición se reunirá en el recinto de Diputados para otro intento, esta vez con más posibilidades de rechazar de oficio, es decir sin dictamen de comisión, ese DNU que habilita el uso de reservas. Wall Street, entonces, no escuchó una noticia que podría haber sido demoledora: el rechazo del decreto en medio del lanzamiento de la operación.
Las alternativas de ese fracaso opositor todavía son estudiadas dentro de la propia oposición. Elisa Carrió, siempre presente en el recinto, fue la primera en acusar a los ausentes ese día o a los que llegaron tarde y permitieron que Rossi y Fellner activaran de urgencia el mecanismo para levantar la sesión.
Ese día en Labor Parlamentaria sólo Eduardo Macaluse, del SI, aceptó el pedido de Rossi. Pero el jefe del kirchnerismo se lo había hecho a todos los jefes de bloque. Desde ese momento todos protestaron: desde el radical Oscar Aguad hasta Fernando Pino Solanas por el atropello kirchnerista en el recinto a la hora de levantar la sesión.
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