A la cola de reclamos por aumento de sueldos, el Gobierno porteño anotó ayer la queja de la cámara que nuclea a concesionarios de servicios de comedores y refrigerios, es decir, los proveedores de viandas para escolares, geriátricos y hospitales, entre otras dependencias. Los empresarios también quieren una actualización del precio que cobran por el servicio. El sector es clave para el Gobierno, porque cualquier medida de protesta amenaza con cortar el suministro básico en escuelas y hospitales.
Por ahora, los empresarios sostienen que el precio «es insuficiente». La alerta suma al macrismo, porque ya es un clásico que, en cuanto las empresas solicitan aumentos, comienza el reclamo gremial de los gastronómicos que se suman al pedido para lograr mejora en sus sueldos.
La negociación por los mayores costos que demandará el rubro ya comenzó con los funcionarios de Hacienda y podría cerrarse la semana que viene, antes del inicio de clases.
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