Hoy los mercados votarán con el dólar, las acciones y los bonos sobre la actitud del Gobierno argentino ante las estatizaciones de Venezuela. «El estatismo de Hugo Chávez no sólo no alarma al Gobierno argentino, sino que lo puede inspirar», dijo un empresario enojado que, al igual que el resto, no quiere ser identificado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Gobierno ha encontrado una manera de identificar un modelo económico que era un híbrido. Si se torna decididamente estatista tendrá un perfil que lo distinga.
El problema es que el mercado se atemoriza y si cree que se avecina una ola de estatizaciones comenzará a volcarse a los dólares y a abandonar las pocas inversiones en bonos y acciones que quedan.
Amenazar a los bancos tampoco es gratis. Hay depositantes por u$s 13 mil millones, que al menor amague pueden salir del sistema. No hay que olvidar que la prosperidad de esos depósitos se vio favorecida por la mala situación de los bancos del exterior y el colapso de las cajas de seguridad. Hoy con una economía mundial en recuperación, la banca parece más segura como para enviar fondos al exterior.
La Bolsa será la primera afectada por la vulnerabilidad de Techint. Las operaciones de Tenaris son las que más dinero mueven. Los bonos argentinos en dólares son una incógnita. Si los inversores piensan que el estatismo avanza, se derrumbarán. Con los bonos en pesos, puede ocurrir algo similar, aunque las caídas pueden ser menores. El mercado huirá del riesgo y se refugiará en dólares.
Hasta ahora, amparados en la tranquilidad cambiaria, hacían toda clase de dibujos arbitrando bonos contra dólares y pesos.
Así consiguieron que títulos como el Boden 2015 suban el 25% en lo que va del mes. El viernes, la huelga de los bancarios quitó volumen a los mercados, pero hoy operarán a pleno.
Las perspectivas no parecen ser las mejores. La Argentina se presenta demasiada insegura en lo jurídico. Las últimas declaraciones del ex presidente Néstor Kirchner han agudizado esa sensación de vulnerabilidad. Tomar la papelera Massuh y poner a Guillermo Moreno al frente no ha hecho más que arrimar argumentos a los que creen que el Gobierno simpatiza con un país de empresas públicas.
¿Se contagiarán los hasta ahora calmos dirigentes industriales de la impaciencia de las organizaciones del campo?
La sensación es que en estos días se incorporaron nuevos elementos que gravitarán en la economía argentina. Las elecciones de junio parecen lejanas, antes votarán los ahorristas e inversores.
Dejá tu comentario