1 de marzo 2010 - 00:00

Técnicos detallan ventajas de la ganadería actual

El ingeniero agrónomo Aníbal Fernández Mayer, del INTA Bordenave, considera que en la Argentina, como en muchos países, se debe diferenciar entre el productor que tiene animales del que es ganadero, y agrega sustentabilidad.

El técnico del INTA Bordenave, Estación Experimental del sur bonaerense, destacó que en los últimos tiempos se produjo un alza significativa en los precios de la hacienda, tanto para el consumo interno como para la exportación.

«Esta situación provocó que muchos productores agrícolas que alguna vez habían tenido animales o que les quedan algunas vacas en su campo vean una oportunidad para entrar nuevamente a la ganadería para carne», dijo.

Ese probable reingreso se produce por el futuro «interesante» de corto y mediano plazo como también para convertir parte del grano que generan (maíz, sorgos, entre otros) en carne.

«Transformación que desde el punto de vista económico les genera una ecuación beneficiosa», explicó y aclaró que la ganadería no es enemiga de la agricultura» sino que es «complementaria».

Sostuvo que en el 80% de los casos, los productores «tienen animales», pero que «no son ganaderos» en rigor.

El productor ganadero está «especializado en ganadería y tiene claro los objetivos y metas de la empresa» y «para alcanzarlas lleva adelante una serie de pautas de trabajo que le permiten monitorear de cerca el sistema productivo».

Puso como ejemplo, en el estudio publicado por el portal TodoAgro, el caso exitoso del campo de la familia Chiatellino, en Bonifacio, partido de Guaminí (Buenos Aires).

Con suelos de excelente aptitud agrícola, «se están obteniendo rindes extraordinarios en secano (sin riego) de granos de cereal y oleaginosas con siembra directa y toda su tecnología». «En este mismo establecimiento, se están llevando a cabo diferentes trabajos en ganadería primero como ensayos experimentales y luego se generalizan a todo el rodeo», añadió.

Con más de 1.500 vientres tienen en engorde anualmente hasta 1.200 animales (machos y hembras), después de guardar la reposición de vaquillonas, consignó.

En esta explotación se realizan engordes pastoriles, en su mayoría, y engordes a corral (estratégicos).

Realizan desde 2003 a la fecha la terminación de novillos Angus pesados (460-500 kg de peso vivo) en verdeos de avena y centeno «encañados» con bajas proporciones de granos de cereal.

«Cuando el productor está especializado en producir carne, también logra mantener una calidad homogénea (terneza) con buenas aptitudes organolépticas (color y sabor) que busca el mercado consumidor», explicó.

De esta forma, ese ganadero logra obtener una marca registrada para sus carnes, y «eso se paga y bien», expresó.

«Éste y muchos otros trabajos demuestran que es posible superar momentos difíciles de precios (de hacienda) y aprovechar las épocas buenas, mientras que exista un alto grado de especialización en el manejo y tecnologías aplicables a los planteos ganaderos», resumió.

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